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El género en Internet, 2014 (II): Gamergate, primera parte

De todas las polémicas relacionadas con género en Internet a lo largo de 2014, la más espectacular es sin duda la que ha venido a ser conocida con el nombre de Gamergate. Aunque los hechos que le dan origen y los elementos centrales de la discusión son bien conocidos, sus ramificaciones han crecido hasta el punto de que es difícil identificar sus límites. La propia palabra Gamergate ha pasado de referirse específicamente a un supuesto escándalo dentro del mundo de los videojuegos a ser utilizada por algunos como bandera para denunciar la corrupción percibida en los medios especializados. Asimismo, se utiliza de forma habitual para nombrar la discusión misma y su impacto en la comunidad gamer (personas que juegan a videojuegos), y especialmente para referirse a la ola de acoso machista vinculada a la polémica.

Para entender qué es el Gamergate hay que remontarse al contexto en que se popularizó la etiqueta. El 16 de agosto de 2014, Eron Gjoni, expareja de la desarrolladora de videojuegos Zoe Quinn, publicó en forma de blog una serie de acusaciones contra ella, acompañadas de capturas de pantalla de conversaciones privadas entre los dos. A lo largo de seis entradas con más de 9.000 palabras, Gjoni no se limitaba a presentar a Quinn como una persona emocionalmente tóxica, sino que la acusaba implícitamente de falta de ética profesional mencionando su relación sexual con Nathan Grayson, redactor de la revista Kotaku, en la que su juego Depression Quest había sido mencionado positivamente.

Aunque no tardó en desmentirse que Grayson hubiera participado en ningún artículo relacionado con el videojuego, la aparición del blog de Gjoni incitó una campaña de ataques contra la desarrolladora y su reputación, incluyendo formas graves de acoso en la red. Quinn fue objeto de insultos misóginos y de amenazas de violencia sexual y asesinato, y sufrió ataques de doxxing (publicación de datos personales en la red para facilitar ataques), así como invasiones a sus cuentas de diferentes servicios en la red. La desarrolladora se vio forzada a cambiar de vivienda y consiguió una orden de alejamiento contra Gjoni, pero esto no impidió que paralelamente a los ataques se organizara en la red una corriente de opinión, originalmente reunida bajo el nombre de quinnspiracy, que se posicionaba en su contra y la presentaba como ejemplo de una forma supuestamente extendida de corrupción en las relaciones entre industria y prensa. Los defensores de esta "teoría de la conspiración" la rebautizaron como Gamergate a raíz de un tuit sobre el asunto publicado por el actor Adam Baldwin el 27 de agosto.

Las críticas y los ataques no se mantuvieron enfocados en Quinn, sino que se extendieron rápidamente a otras personas, como sus defensores en los medios y en la red, especialmente las mujeres, y otras personalidades femeninas relevantes en el mundo de los videojuegos. El caso más claro es el del acoso a Anita Sarkeesian. Sarkeesian, una crítica cultural feminista canadiense-estadounidense que ya había sido objeto de acoso a raíz de sus análisis en una serie de videos llamada Tropes vs. Women in Video Games, publicó un nuevo video de esta serie el 24 de agosto, la semana siguiente de la publicación del blog de Gjoni y en plena explosión de la polémica. Durante los meses posteriores, Sarkeesian fue sometida al mismo tratamiento que Quinn: recibió insultos misóginos y amenazas de todo tipo, vio sus datos personales y los de personas cercanas publicados en Internet, y se vio obligada a cambiar de casa.

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Anita Sarkeesian, en un momento de su videoblog donde analiza el sexismo en el mundo de los videojuegos.

El 14 de octubre, Sarkeesian tuvo que cancelar una conferencia en la Utah State University después de que un anónimo amenazara con llevar a cabo una masacre durante el evento y la universidad se negara a controlar la entrada de armas al recinto . La amenaza incluía referencias a la matanza de la Escuela Politécnica de Montreal, un acto terrorista llevado a cabo en 1989 con motivaciones explícitamente antifeministas. El perfil público Sarkeesian y su posicionamiento como crítica feminista la han convertido en una de las caras más visibles del Gamergate, pero otras personas relacionadas con la industria, como la desarrolladora Brianna Wu y la actriz Felicia Day, también sufrieron el mismo tipo de ataques tras posicionarse con respecto al asunto. Aunque también ha habido casos de criticas y acoso a hombres que se han mostrado contrarios al Gamergate, como en el caso del desarrollador indie Phil Phish, que abandonó la industria poco después de este episodio, e incluso hay ha partidarios públicos del Gamergate que han denunciado ataques, como Milo Yiannopoulos, el acoso relacionado con la polémica se produce fundamentalmente en una dirección y en base a razones de género.

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Captura de un tuit de la desarrolladora Brianna Wu que destaca las contradicciones en los argumentos de los partidarios del Gamergate.

Las relaciones exactas entre el acoso misógino y el supuesto movimiento de denuncia de malas prácticas son difíciles de establecer, como lo es también el nivel de representatividad que los defensores del Gamergate pueda tener con respecto a la comunidad de usuarios de videojuegos. Los partidarios del Gamergate se organizaron para llevar a cabo ataques a través de páginas como 4chan y Reddit, y según los análisis de expertos como Andy Baio, una parte significativa de los más de dos millones de tuits publicados utilizando la etiqueta durante septiembre y octubre de 2014, especialmente por parte del sector pro-Gamergate, provenían de cuentas de nueva creación. En cualquier caso, el hecho de que se publicaran varios artículos en defensa de Quinn y condenando el acoso misógino y que varias páginas, 4chan entre ellas, prohibieran las discusiones relacionadas fue empleado por algunos como argumento en favor de la existencia de una conspiración entre la industria, los medios y los peyorativamente llamados "guerreros de la justicia social" (es decir, feministas como Sarkeesian y personas que comparten su punto de vista) para perjudicar la comunidad gamer.

Si bien la relación entre la polémica del Gamergate y el sexismo en Internet es obvia a un determinado nivel, las posibles implicaciones del conflicto en cuanto a la cultura gamer y su relación con el machismo son complejas, y han sido ampliamente debatidas desde que se inició la discusión. Aunque algunos defensores del Gamergate todavía sostienen que se trata fundamentalmente de un conflicto relacionado con la ética periodística y la corrupción en el mundo de los videojuegos, la mayoría de comentaristas consideran que el debate aporta luz sobre la existencia de un conflicto cultural importante en las comunidades de jugadores. En el próximo artículo intentaremos apuntar algunas de estas cuestiones, y repasar el que los protagonistas y voces autorizadas han dicho al respecto.

Imagen que ilustra el artículo: tira de humor publicada en la web sobre videojuegos 'The Escapist' que habla sobre la evolución del periodismo de videojuegos. En la última viñeta, se intuye una mujer (una desenvolupadora) haciendo una felación a un periodista.

Andreu

Andreu

Sociólogo, filólogo e investigador en el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona.

2 comments

  1. La historia de los Premios Hugo | Zena 25 agosto, 2015 at 14:43 Responder

    […] Tras los Rabid Puppies está Theodore Beale, alias Vox Day. A demás de escritor, Beale es diseñador de videojuegos, editor y músico. Se ha declarado en contra de la homosexualidad, la diversidad racial y se ha mostrado partidario de retirar el derecho de voto a las mujeres, porque asegura que valoran la seguridad por encima de la libertad y se las puede engañar fácilmente.  Además, se ha dejado ver en otras polémicas, como el Gamergate. […]

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