El día que Asia Argento nos hizo llorar en el Parlamento europeo

Bruselas, 7 de marzo del 2018. Las cinco de la tarde. Periodistas (mujeres, en su mayoría) de todo la Unión Europea nos reunimos en una sala anexa del Parlamento europeo para asistir a la charla de clausura de la jornada sobre mujeres, medios y nuevas tecnologías celebrada en motivo del Día Internacional de las Mujeres.

El cansancio de una jornada intensa no evitará que, treinta minutos después, nos levantemos decididas del asiento y aplaudamos hasta que las manos nos duelan, algunas de nosotras con diminutos riachuelos de lágrimas cayendo rostro abajo, recordando experiencias pasadas que, gracias a discursos como los que acabamos de escuchamos y a un movimiento de mujeres cada día más fuerte, esperamos que en el futuro no tengan que sufrir nadie más.

La culpable de todo esto es Asia Argento (Roma, Italia, 1975). Como directora, ha dirigido filmes como Scarlet Diva (2000) o Incompresa (2014), así como numerosos cortometrajes. Como actriz ha sido premiada en su país natal y ha participado en más de sesenta producciones, entre ellas Marie Antoinette (Sofia Coppola, 2006) o Land of the Dead (George A. Romero, 2005). En la actualidad es, además, una de las voces más destacadas dentro de la industria del cine en contra del acoso sexual.

La industria cinematográfica es una pirámide donde arriba del todo están los productores y directores y en la base las mujeres, que están en una posición de sumisión en relación al resto”. Argento empieza rememorando sus inicios como actriz, cuando, ya desde pequeña, “entendí que no tenía poder”. Recuerda como su madurez física avanzó en paralelo a su progresiva sexualización en pantalla: “Pasé de interpretar a la chica marimacho a interpretar a la puta”. El repaso a su biografía le sirve para denunciar la escasez de roles a disposición de las actrices a la gran pantalla, divididos, según ella, entre los de madre y los de puta.

La crítica a la industria cinematográfica es un buen contexto para situar su violación a manos del productor Harvey Weinstein. Argento asegura que nada de lo que pasó en la habitación de hotel donde transcurrió la agresión “fue consensuado”, y no duda a tachar de “cómplice” la persona que la engañó para entrar en la habitación del productor. Es en este punto donde la pirámide de la industria cinematográfica se expone en toda su crudeza, mientras Argento recuerda que tardó años a asumir lo que le había pasado, que no se veía con fuerzas para hablar de su violación ni con los seres queridos ni con sus terapeutas, y que si decidió hablar fue para superar su sentimiento de culpa y alentar otras mujeres a hacerlo.

También tiene palabras amargas para una industria en la que, asegura, su violación era un secreto a voces, tal como demuestra el hecho de que el New Yorker la contactara para escribir una pieza sobre las violaciones y agresiones sexuales cometidos por Weinstein. Irónica, lamenta el poco castigo que ha recibido el productor: “Está en un spa, tratándose de una supuesta adicción al sexo”.

La convivencia la extiende también a la sociedad. Concretamente, a la italiana, que le giró la espalda una vez se destapó el caso: “Allá ya se me consideraba una puta. Ahora había una historia que lo confirmaba”. La directora aprovecha la ocasión para denunciar la pervivencia del sexismo en Italia –“un hombre asesina una mujer cada tres días”– y para tildar de deficiente el sistema legal que combate las violaciones.

El discurso de Argento es terapéutico, catártico, digno, contundente y enérgico. Alaba el apoyo que recibió de los grupos feministas italianos, así como de actrices como Rose McGowan: “Si las mujeres no nos creemos entre nosotros, quién lo hará?”. Tampoco se acobarda y explica los sentimientos contradictorios experimentados durante su proceso de recuperación, reivindicando el derecho de las mujeres a estar enfadadas y a “no comportarse como la víctima perfecta”. Para ella, el #MeToo es la revolución de mujeres más grande desde la realizada para reivindicar derecho a voto: “We are not victims anymore, we are victorious” (Ya no somos víctimas, sino vencedoras).

Imagen destacada: Asia Argento en el Parlamento Europeo. Fuente: © European Union 2018.


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Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

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