Del sacrificio materno al heroísmo masculino: El rol de la mujer en 'The Flash'

AVISO: CONTIENE SPOILERS DE 'THE FLASH'

The Flash es posiblemente una de las series más frescas y divertidas de entre las recientes adaptaciones de cómics icónicos de DC que ha producido la cadena norte-americana CW. Parte del éxito de la serie -que es en origen un spin-off de Arrow- se debe a su carácter desenfadado y hasta cómico, que contrasta con el drama oscuro y torturado de Arrow. La tercera temporada de The Flash se estrena el 4 de octubre, y arranca después de un polémico e inesperado capítulo final.

En la línea del cómic original, The Flash se centra en las aventuras del joven inspector forense Barry Allen (interpretado por Grant Gustin, Glee), quién, después de recibir el impacto de un relámpago, adquiere el poder de la velocidad sobrehumana. Barry decide utilizar su nueva habilidad para detener a los metahumanos, personas que, como él, poseen poderes sobrehumanos después de verse afectados por la explosión del acelerador de partículas de Star Labs.

La madre como tropo del sacrificio

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Nora, la madre de Barry, con su hijo. Fuente: The CW Media Group, LLC.

Uno de los tropos más recurrentes en la ficción de súperhéroes es la de la muerte de la madre como elemento motivador (Supergirl, The Wasp, Superman, Batman, etc.). La madre, reducida al ideal femenino del personaje plano, asexual, virtuoso y devoto de su familia, es asesinada o se suicida con el objetivo de proteger a su hijo. El hijo, incapaz de aceptar la trágica pérdida, busca la manera de vengarse de la muerte de la madre, y se convierte en superhéroe y persigue al villano, quien muchas veces es el causante de la muerte de la madre en primer lugar. El tropo del sacrificio de la madre es problemático porque, en primer lugar, reduce el personaje a un ideal abstracto sin agencia y, en segundo lugar, establece su razón de ser como sujeta al personaje protagonista masculino.

The Flash es un claro ejemplo de este tropo. Nora Allen es asesinada cuando Barry es un niño. Después de su muerte, el padre de Barry es juzgado y condenado a cadena perpetua, acusado de su asesinato, a pesar de la insistencia de Barry en su inocencia. Desde ese momento, este se obsesiona con el crimen y con la necesidad de resolverlo para poder liberar a su padre. Aun así, no es hasta que adquiere poderes sobrehumanos que puede reconstruir lo que realmente ocurrió esa noche y concentrar todas sus energías en capturar el asesino de su madre, otro superhéroe ultraveloz, The Reverse Flash.

En una historia con un gran énfasis en las relaciones paterno-filiales (Barry tiene una relación muy estrecha tanto con su padre biológico como con su padre adoptivo), el recuerdo de Nora Allen existe en un plano abstracto como la carga emocional de la que Barry no puede deshacerse. Aun así, Nora Allen es un personaje sin personalidad alguna, una mujer que encaja a la perfección con los ideales de madre y esposa. Nada más. Significativamente, después del suicidio del amigo de Barry y policía Eddie Thawne, en el capítulo final de la primera temporada, el personaje es recordado como un héroe, mientras que Nora Allen es recordada como una víctima, y la necesidad de salvarla es aquello que empuja Barry a seguir mejorando con el objetivo de derrotar a su enemigo y recuperar a su madre.

Los personajes femeninos en The Flash

La primera temporada de The Flash cuenta con dos personajes femeninos (Iris West y Caitlin Snow), que se convierten en cuatro (Patty Spivot y Jesse Wells) en la segunda, y dos de secundarios (Linda Park y Christina McGee), si no tenemos en cuenta los capítulos crossover, donde personajes como Felicity Smoak (Arrow) y Kendra Saunders (Legends of Tomorrow) aparecen esporádicamente, ni Nora Allen, quién, a pesar de estar muerta en la línea temporal principal, aparece en flashbacks. En total, en la segunda temporada, estamos hablando de siete hombres y cuatro mujeres principales, una de las cuales (Patty) no se relaciona con las otras tres.

Patty y Barry. Fuente, The CW Network, LLC.

Patty y Barry. Fuente, The CW Network, LLC.

Del total de siete personajes femeninos, seis tienen, en algún momento de la serie, o bien una relación sentimental o bien una escena romántica con Barry, el cual, haciendo honor a la verdad, no disfrutaría de tal éxito en la vida real. Iris West, con quién Barry ha crecido y de quién ha estado enamorado toda su vida, es el interés romántico principal. Aun así, su relación choca con múltiples obstáculos. En dos ocasiones los personajes llegan a besarse –en una de ellas Iris tiene pareja- pero la línea temporal es eliminada -sí, las dos veces-.

Linda Park, la periodista deportiva que trabaja con Iris, mantiene una corta relación sentimental con Barry en la primera temporada. Caitlin Snow, la científica de Star Labs con quien Barry trabaja luchando contra el crimen no se salva de una escena donde el doble diabólico de Barry la besa ni de otra donde, Barry, sobrio, lleva a una ebria Caitlin a casa, la desviste y la mete en la cama. La escena termina con Caitlin invitándole a “take a peek at my goods” (mirarle los pechos) -una escena cómica y que no concuerda para nada con el personaje- y pidiéndole que se quede hasta que se duerma.

Patty Spivot, una agente de policía con sueños de convertirse en inspectora forense y dos carreras -que es básicamente un gender bent (personaje idéntico a otro, pero de otro sexo) de Barry- es la pareja del protagonista en la segunda temporada. Hasta Felicity Smoak, uno de los personajes principales de Arrow, besa a Barry en uno de los capítulos crossover. El éxito de Barry Allen con las mujeres de su alrededor roza lo absurdo: el hecho de que sea el héroe lleva a los guionistas de The Flash a forzar escenas románticas entre él y casi todas las mujeres de la serie (con la excepción de su madre, la adolescente Jesse y la científica de la edad de su madre Christina McGee). Aun así, no hay en ningún momento indicativo de interés romántico no heterosexual, ni siquiera en alguna de las líneas temporales paralelas.

Pero los defectos en la representación femenina no terminan aquí. Las vidas profesionales de las mujeres en The Flash o bien son motivadas por el héroe o bien giran a su alrededor. Iris se convierte en reportera porque Barry se lo sugiere. En la segunda temporada, Caitlin abandona su trabajo en Mercury Labs para volver a trabajar con Barry en Star Labs cuando Barry se lo pide. Cuando Patty es aceptada al programa de formación de inspectores forenses, promete a Barry que se quedará si él se lo implora.

Otro de los puntos de debate es la reiteración del tropo de la damisela en dificultades. Aunque es cierto que todos los personajes de la serie son rescatados en un momento u otro por The Flash, la estrategia argumental de poner a las mismas mujeres en peligro una vez tras otra es agotadora. El ejemplo más perturbador es el de Caitlin Snow, quien es primero secuestrada por un gorila (al más puro estilo Honk Kong) y después por un psicópata terrorista -con alusiones de abuso sexual, nunca explícitas-. El trauma acompaña a Caitlin: antes de estos incidentes, la científica pierde a su marido en dos ocasiones diferentes. El carácter dulce, afable y maternal de personaje parece convertirla en el cebo ideal para las tramas de violencia hacia las mujeres.

Parece que pasen los años y la CW insista en cometer los mismos errores. The Flash, una serie joven y cómica, dinámica y atractiva, podría ganar mucho haciendo un pequeño esfuerzo en no repetir los errores de sus antecesoras. La representación femenina en la serie no está a la altura, y parece sacada de la televisión del pasado. Aun así, la nueva temporada ofrece una oportunidad de mejora en una serie a la que no le faltan virtudes.

Imagen de portada: Iris y Barry. Fuente: The CW Network, LLC.

Francesca Blanch Serrat

Francesca Blanch Serrat

Doctoranda en Literatura Inglesa del siglo XVIII con perspectiva de género por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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