Cyborgs y neón: vuelve Janelle Monáe

Vuelve Janelle Monáe con más neones que nunca.

A mediados del mes pasado la cantante estadounidense lanzó el tráiler de su tercer álbum, Dirty Computer, y los dos primeros singles, el temazo funk “Make Me Feel” y el rap épico “Django Jane”. La fecha anunciada para el álbum es el 27 de abril, y lo acompañará una “película emocional” -supongo que una serie de vídeos conceptuales, como Lemonade- protagonizada por Monáe y la actriz Tessa Thompson (Selma, Creed, Thor: Ragnarok).

Como señala Doreen St. Félix, el álbum conceptual suele ser una ocasión puntual en la carrera de un artista. Generalmente el artista crea y encarna a un personaje -una persona- y narra su historia envuelta en una estética concreta y dejando caer referencias al género al que corresponda; el ejemplo más obvio es David Bowie y su mítico Ziggy Stardust. No obstante, “últimamente este formato se ha convertido en algo más vago”, casi un requerimiento cuando un artista ha llegado a su punto álgido de fama y decide “performar una ficción temática mientras performa una revelación íntima” [1].

Este no es el caso exacto de Janelle Monáe. Todos sus álbumes hasta la fecha -con la excepción de canciones sueltas compuestas para películas, como “Jalapeño”, “Hum Along and Dance” o la canción protesta “Hell You Talmbout”- han sido conceptuales, articulando la saga de ciencia-ficción (St. Félix la llama “hip-hopera espacial”) de la androide mesiánica Cindi Mayweather.

Un poco de lore. La primera mención de Cindi Mayweather aparece en The Audition (2003), el álbum que Monáe se auto-produjo cuando tenía sólo 18 años. El personaje, con una backstory mucho más desarrollada, es la protagonista de los álbumes de estudio, estructurados en suites (“composición instrumental integrada por movimientos muy variados, basados en una misma tonalidad” [2]): Metropolis, suite I of IV: The Chase (2007), The ArchAndroid: Suites II and III (2010) y The Electric Lady (2013), con las suites IV y V. Como la lista de títulos indica, el número de suites ha aumentado y se ha perdido la estructura de los títulos: la historia de Cindi Mayweather es enrevesada, alinear, y, por lo que parece, algo improvisada. Si bien el tráiler de Dirty Computer promete un concepto parecido, no queda muy claro si las canciones pertenecerán a la saga Mayweather o no.

Cindi Mayweather es una androide -su número de serie es el 57821- fabricada en la ciudad-mundo de Metrópolis en el siglo XXVIII. Su amor por Anthony Greendown, un humano, es considerado un defecto y por lo tanto debe ser desmontada: esto, sumado a la opresión sistémica que sufren los androides, es la gota que colma el vaso. Cindi se da a la fuga, y mientras las fuerzas de la ley y el mercado la persiguen se convierte en una especie de leyenda, una figura mesiánica que inspira a otros androides a la rebelión. Hasta aquí es fácil de explicar: luego hay viajes en el tiempo, múltiples copias de Cindi, y puede que algún apocalipsis zombi.

Vista como conjunto, la obra de Monáe es un “pastiche afrofuturista” [3] enmarcado en el “hip-hop feminista” [4] que incluye elementos camp, referencias a clásicos de la ciencia-ficción como Metropolis o Blade Runner, vestuario andrógino, colaboraciones con iconos como Solange, Erykah Badu o Prince; temáticamente, se puede relacionar con la distopía feminista. Las canciones van desde baladas como “Sir Greendown” o “Primetime”, himnos afirmativos como “Cold War” y “Q.U.E.E.N.”, tragedias apocalípticas como “Sincerely, Jane” o “Cybertronic Purgatory”, interludios radiofónicos como “Our Favorite Fugitive”, y funk para darlo todo en la pista de baile como “Tightrope” y “Dance Apocalyptic”.

No soy la única que ha puesto la obra de Monáe en diálogo con uno de los textos principales del feminismo, el Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX” de Donna Haraway (originalmente publicado en 1985 y revisado en 1991). Haraway propone la figura del cyborg -“un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social y también de ficción” [5]- como sujeto del feminismo, ya que su existencia cuestiona el pensamiento binario y admite la multiplicidad, la inestabilidad y la fluidez. Haraway señala que el cyborg es una figura de identificación especialmente útil para las mujeres racializadas [6], pero lo deja algo abstracto como herramienta para un futuro post-género y post-raza. El personaje de Cindi Mayweather articula la conciencia cyborg, pero su cuerpo está claramente marcado por la raza y el género; no sólo es que la encarne la misma Monáe, sino que las canciones hablan de su experiencia vivida como mujer afroamericana, tanto usando la explotación de los androides como metáfora como de manera explícita [7].

Hasta ahora, Monáe había tratado su sexualidad -y la de su personaje- de forma algo ambigua, negándose a hablar del tema en entrevistas. La primera frase de “Make Me Feel”, no obstante, advierte: “Cariño, no me obligues a deletrearlo”. Monáe tiene tres intereses románticos en el videoclip; un hombre, ella misma, y el personaje de Tessa Thompson; para acabar de subrayarlo, muchos han señalado la “iluminación bisexual” [8] -azul y magenta- que la baña en todo momento. Si bien en los últimos años se ven paletas neón en otros contextos -en el cartel de Moonlight, en el de Thor: Ragnarok, en actuaciones de Lorde o en el retrato del elenco de Black Panther para el New York Times, por ejemplo- todo apunta a que pertenece al repertorio de iconos ochenteros -junto a la ropa de látex y los sintetizadores- que forman “un glosario visual incipiente de queerness femenina”. Esperaremos el resto de Dirty Computer para saber cómo continúan las aventuras de Cindi y las distintas fronteras que articula. Mientras tanto, San Junipero vive - la lucha sigue.


Imagen principal: 'The Partae'.

[1] St. Félix, Doreen. “The Otherworldly Concept Albums of Janelle Monáe”, The New Yorker.

[2] “Suite”, Diccionario de la Real Academia Española.

[3] St. Félix.

[4] Durham, Aisha, Brittney C. Cooper y Susana M. Morris. “The Stage Hip-Hop Feminism Built: A New Directions Essay”, Signs, 38.3, 2013.

[5] Haraway, Donna. “Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX”, Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza. Ediciones Cátedra, 1995.

[6] Ver el concepto de “oppositional consciousness” en Sandoval, Chela. “New Sciences: Cyborg Feminism and the Methodology of the Oppressed”, en David Bell and Barbara M. Kennedy (eds.), The Cybercultures Reader. Routledge, 2000.

[7] Ver un análisis de Cindi Mayweather como encarnación del cyborg de Haraway en Baró González, Jana. “The ArchAndroid: Cyborg Consciousness in Janelle Monáe’s Cindi Mayweather Saga”, Hélice, III.8, 2017.

[8] Geffen, Sasha. “Janelle Monáe Steps Into Her Bisexual Lighting”, Vulture.


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Jana Baró

Jana Baró

Doctoranda en literatura inglesa de entreguerras. Investigando sobre historia, moda, fandom y comunidades lectoras.

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