‘Crazyhead’ desmitifica el amor sobrenatural

Tal como hace unas semanas hablábamos de Sweet/Vicious, la serie de MTV sobre dos vengadoras que atacan a violadores, hoy ponemos el foco en Crazyhead, una producción de Netflix y Channel 4 del creador de Misfits, Howard Overman.

Sweet/Vicious y Crazyhead tienen bastante en común: ambas son protagonizadas por un dúo de chicas jóvenes que, pese a sus diferencias, deciden emprender juntas una lucha contra el mal. Mientras Sweet/Vicious apuesta por el crudo realismo de la cultura de la violación como marco, Crazyhead se desvía a lo sobrenatural y convierte a sus protagonistas en cazadoras de demonios. Sí, la serie es heredera directa de Buffy, y de hecho se suele describir como una mezcla de ésta y Misfits.

En Crazyhead, Raquel (Susan Wokoma) y Amy (Cara Theobold) tienen un don que les permite descubrir a los humanos poseídos por demonios, lo que las convierte en la diana de sus ataques. Pese a lo sobrenatural de las tramas, lo que mejor hace Crazyhead es la construcción de sus personajes de forma tridimensional, con carisma suficiente como para atrapar al espectador y ese misterioso factor de las series británicas que consiguen retratar a los adolescentes como humanos reales. Y es que, pese a ser ciencia ficción, Raquel y Amy son jóvenes corrientes: una trabaja de camarera en una bolera, la otra comparte piso con su hermano y tiene problemas para hacer amigas. Son chicas normales que no tienen superpoderes más allá de la capacidad de ver a los demonios, pero sí un par de porras con las que dar golpes a diestro y siniestro.

L'Amy (esquerra) i la Raquel (dreta).

Amy (izquierda) y Raquel (derecha).

Crazyhead probablemente no hubiera existido nunca de no ser por Buffy, cazavampiros. No sólo la premisa es similar, sino que el tono de dramedia y los arquetipos de algunos personajes son prácticamente iguales. Aún así, al contrario que Buffy, la serie le da una vuelta a muchos de los tópicos de las historias de chicas que luchan contra lo sobrenatural y acaban enamorándose de un misterioso, poderoso y atractivo vampiro/demonio/hombre lobo que, pese a ser peligroso y moralmente problemático, le promete protegerla de los malos para siempre porque ella es especial (inocente, pura, inofensiva, indefensa). Si bien Buffy sobrepasó en cierta manera estos tópicos, la serie mantenía esta visión del romance gótico con lo sobrenatural. Crazyhead reconoce los tópicos, e incluso juega con las expectativas del espectador acercándose a ellos peligrosamente para acabar subvirtiéndolos.

Clàssic dimecres nit enterrant cadàvers.

Clásico miércoles noche enterrando cadáveres.

(A partir de aquí, spoilers de la primera temporada).

Cuando Crazyhead presenta a Sawyer (Luke Allen-Gale), un demonio rebelde con melena de personaje torturado y chupa de cuero, es imposible no dejarse arrastrar al imaginario romántico del que hablábamos. Más aún cuando se descubre que, pese a ser un demonio, Sawyer tiene una relación especial con Raquel y tiene como único objetivo protegerla de sus iguales. Ella rechaza su ayuda, pero él insiste en que debe perdonarle por algo que hizo mal en el pasado. El resto de los personajes piensan igual que el espectador y asumen de inmediato que hay algún tipo de relación romántica entre ellos, relación basada en Sawyer considerando a Raquel como la excepción a la norma, una piedra preciosa que posee y debe proteger.

Clàssic dijous nit quan apareix un dimoni torturat al menjador.

Clásico jueves noche, cuando aparece un demonio torturado en tu comedor.

La serie juega inteligentemente con estas expectativas y sorprende al descubrir que Sawyer en realidad es el padre de Raquel: el demonio que poseyó en su día a su padre y, tras la muerte de éste, se apropió del cuerpo y la chupa del inquilino que conocemos. La relación de poderes entre ambos personajes se mantiene, ya que Sawyer busca redimirse protegiendo a Raquel igual que lo haría un interés romántico (de la misma forma paternalista), pero el hecho de que sean padre e hija altera las normas del género y rompe con la convención del amor en desigualdad que en tantas otras historias sobrenaturales ha sido idealizado.

Radiohead - Creep.mp3

Radiohead - Creep.mp3

La historia se repite cuando Raquel conoce a Harry (Charlie Archer), con quien (esta vez sí) inicia una relación romántica sin saber que se trata de un demonio que trabaja para los malos malísimos. Harry se comporta como un acosador de manual, siguiendo a Raquel y observándola desde la distancia. Raquel lo acepta como algo romántico, pese a las advertencias de Amy. Cuando se revela que Harry es un demonio usado como cebo para atraer a Raquel al lado oscuro y, a través de ella, abrir las puertas del infierno, se subvierten de nuevo las expectativas del romance sobrenatural. Cuando Raquel, afectada por la traición, se deja llevar por las emociones y está a punto de liberar a los demonios, es Amy quien la protege y la fuerza a recuperar el control:

"¿Vas a destruir el mundo por ese capullo? ¡Que le den! ¡Es un puto mentiroso! ¡No destruyas el mundo por ese polla flácida! ¡Eres una mujer fuerte e independiente! ¡Eres como Beyoncé! ¡Todas las chicas, alzad las manos! Raquel, ¡alza las manos! ¡Alza las manos! ¡A él no le importabas, a mí sí! ¡Te quiero!!

("You’ll end the world because of that prick? Screw him! He’s a lying shit! Don’t end the world for his limp dick! You are a strong, independent woman. You’re like Beyoncé! All the ladies, throw your hands up! Raquel! Throw your hands up! Throw them! He didn’t care about you! I do! I love you!")

'Crazyhead', episodio 6.

Com la Beyoncé!

¡Como Beyoncé!

En lugar de llorar la traición de Harry, Crazyhead deja claro que la trama de Raquel no gira alrededor de éste y su abuso de poder. Es la relación entre ella y Amy, de igualdad y apoyo mútuo, lo que actúa como esencia y motor de la serie.

La segunda temporada pinta bien, ya que parece que se complicarán aún más las cosas con el retorno de Suzanne (Riann Steele), la amiga de Amy poseída por un demonio que, pese a haber sido dado por muerta, aparentemente estaba de parranda. Aún así, si algo le podemos pedir a la segunda temporada de Crazyhead, es que evite jugar al queerbaiting con sus protagonistas como parece que hace en el capítulo final de la primera temporada.

No estava morta, estava de parranda.

No estaba muerta, estaba de parranda.

Imágenes: Netflix y Channel 4.

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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