Contra el amor idealista: La saga ‘Antes del…’ de Richard Linklater

Este artículo contiene información y spoilers sobre las películas Antes de… de Richard Linklater.

No cabe duda alguna de que Hollywood ha influido de forma cuasi-monopolista nuestra forma de entender el amor.

Ya saben de qué hablo: un encuentro casual que solo podría haber determinado el destino, una serie de complicaciones a cada cual más rocambolesca y dramática, un segundo encuentro en el que los amantes reiteran su amor, un plano general al final de la película mostrando a la pareja felizmente reunida mientras la cámara se aleja… Sí, sé lo que están pensando. Hemos visto este tipo de películas mil veces y, para muchos de ustedes, seguramente ya den pereza.

Películas como Casablanca, Lo que el viento se llevó o Dirty Dancing representan unas pautas que Hollywood solidificaría a lo largo de todo el siglo XX, perpetuando una idea poco sana de que las relaciones deben permanecer en el romanticismo perpetuo de sus inicios y llevándonos a una visión del amor idealizado que, creamos en él o no, es en todo momento paradójica.

Cartel de 'Lo que el viento se llevó' (Wikipedia)

Cartel de 'Lo que el viento se llevó' (Wikipedia)

Y es que, mientras que muchos espectadores entrevistados en estudios sociológicos «solo evocan la idea Hollywoodiense del amor para condenarla» [i] o la ven meramente como «el inicio de una relación con dudosa probabilidad de durar toda la vida de los protagonistas» [ii], otra gran parte del público permanece sujeta a los dictámenes de la industria cinematográfica y/o la siempre ebullente literatura romántica – bombas ideológicas que, si bien pueden hacernos pasar un buen rato si las analizamos desde una perspectiva trash/camp, pueden ser bastante destructivas de ser tomadas en serio.

Entre todo este arsenal de textos culturales basados en los mismos tropos de melodrama e idealismo, sin embargo, aún hay obras dispuestas a subvertir los patrones que la cultura mainstream trata de imponer. Hoy me centraré en un ejemplo que no solo es peculiar por su deconstrucción del amor idealizado, sino también por su propia ambición como proyecto artístico: la saga Antes de… de Richard Linklater.

Cartel de 'Antes del amanecer' (FilmAffinity)

Cartel de 'Antes del amanecer' (FilmAffinity)

Introducción a la saga Antes de…

Dirigida por Richard Linklater (conocido también por películas como School of Rock o Boyhood), la saga –a día de hoy, trilogía– Antes de… se caracteriza por el énfasis en el proceso de conocimiento mutuo de una pareja, Jesse (Ethan Hawke) y Céline (Julie Delpy), desde un encuentro accidental en los años 90 hasta la fase madura de su matrimonio, casi 20 años después.

Las películas se basan generalmente en argumentos minimalistas, otorgando gran prioridad a los diálogos y, por extensión, a la profundidad psicológica y auto-conocimiento personal de los personajes –una característica que ya aleja a la saga de los personajes planos o faltos de evolución a menudo típicos en este tipo de películas. A pesar de haber gozado de gran éxito de crítica y relativo éxito comercial, lo cierto es que la franquicia de Linklater a día de hoy continúa siendo un fenómeno más bien underground –lo cual enfatiza la importancia de acercarla a un público más amplio, especialmente dada la elegancia con la que desafía los tropos del amor romántico. Veámoslo con un breve análisis de las películas.

(IMDB)

Encuentros y desencuentros: Antes del amanecer y Antes del atardecer

Lanzada en 1995, Antes del amanecer quizá sea la entrega de la trilogía que más caiga dentro del formato estereotípico de una película romántica. Tras un casual encuentro en un tren dirección a Viena, Jesse y Céline empiezan a hablar – él tomará en Viena un avión de regreso a América tras romper con su pareja; ella regresa a la universidad en París. La conversación entre ellos fluye rápido y Jesse le propone pasar la noche en Viena: estereotípica como pueda parecer a primera vista, esta propuesta alberga una premisa subversiva, ya que Jesse plantea la noche como una oportunidad de que, en unos años, Céline no recuerde el encuentro de manera romantizada y vea a Jesse como el hombre imperfecto que es. Céline acepta y sus paseos nocturnos por Viena dan lugar a profundas conversaciones sobre la vida, la religión o la ciudad en sí. La atracción entre ellos es obvia y pronto adquiere tonos sexuales – este acercamiento, sin embargo, rehúye de conversaciones vacuas y nos permite conectar con ambos protagonistas de forma orgánica.

Conscientes de que probablemente no se volverán a ver, Céline y Jesse se despiden al día siguiente con la promesa de encontrarse en el mismo sitio seis meses después y sin intercambiar información de contacto alguna: nuevamente, la escena peca de idealista pero los espectadores se quedan con ganas de saber qué ocurre, dejándonos así con unas expectativas insatisfechas que chocan con la premisa del género.

Antes del Atardecer (Dailymotion)

Antes del Atardecer (Dailymotion)

Antes del atardecer, sin embargo, satisface esta curiosidad viajando nueve años en el tiempo, más concretamente al reencuentro entre Céline y Jesse en París. Jesse es ahora un novelista y se encuentra en París promocionando –muy irónicamente– una novela basada en la noche que tuvo con Céline. Una mezcla de intertextualidad e ironía permean una escena en la que varios entrevistadores especulan con Jesse sobre si los protagonistas volverían a encontrarse o no y, casi al mismo tiempo, Jesse se percata de que Céline se encuentra entre los asistentes a dicha entrevista.

Terminada la presentación de su libro, Jesse y Céline se saludan y conversan: desde el inicio queda claro que el encuentro que habían planeado no dio lugar; la conversación, aun así, vuelve a trascender su relación y toca temas como la política o sus trabajos, así como sus respectivas vidas sentimentales. Nuevamente, Jesse y Céline tienen tiempo limitado para hablar –justamente una hora, ya que Jesse tiene que coger un vuelo–: esa hora les basta para volver a tratar los sentimientos que aún perduran entre los dos. Al final de la película, Céline lleva a Jesse a su apartamento y le canta una canción sobre la noche que compartieron – su acercamiento vuelve a ser latente y, una vez más, la narrativa traiciona nuestra expectativa y se corta antes de que pase algo. Volvemos a quedarnos con la incertidumbre.

(IMDB)

No todo es color de rosa: Antes del anochecer

Incertidumbre que volvemos a retomar nueve años después, en 2013. En Antes del anochecer, tercera entrega de la saga, nos encontramos con Céline y Jesse como una pareja casada desde hace varios años, con dos hijas gemelas y un hijo fruto del anterior matrimonio de Jesse. A pesar de ser la menos minimalista de las tres películas dada la inclusión de personajes secundarios, el énfasis sigue recayendo sobre los diálogos de los protagonistas –esta vez, sin embargo, las conversaciones sobre existencialismo o política dan paso a dudas y ansiedades sobre el hijo de Jesse o los dilemas profesionales de Céline.

La película nos acerca a las tensiones y miedos de la pareja en una fase avanzada de la relación, tratando temas como el descontento sexual o la lucha por negociar y redefinir el concepto de la pasión. Si …Amanecer y …Atardecer ya tenían vuelcos subversivos en relación al discurso romántico idealista, …Anochecer termina de desmarcarse completamente al tratar algo que siempre se obvia en películas de este tipo: lo que pasa después del «y comieron perdices».

Cinescopia

(Cinescopia)

La saga Antes de…, en resumen, reluce en su habilidad de jugar con las expectativas del espectador, mostrando una más que necesaria imagen de las relaciones que en general se da de lado en películas de amor. Teniendo en cuenta la gran fuente de ansiedad que resulta para muchos el aceptar las imperfecciones de las relaciones personales –independientemente de los géneros entre los que se den–, las películas de Linklater nos ofrecen una oportunidad valiosa de reexaminar nuestros valores y normalizar los problemas como una parte más de la vida cotidiana en pareja. Teniendo en cuenta que Antes de la medianoche nuevamente nos dejaba con un final abierto, es mejor que no descartemos una cuarta parte en cosa de cinco ó seis años. Y es que las películas de Linklater son impredecibles como la vida misma.

Imágenes de la película (c) Castle Rock Entertainment. Imagen de Lo que el viento se llevó (c) Metro-Goldwyn-Mayer.


[i] Anna Swindler, Talk of Love: How Culture Matters, Chicago y Londres: University of Chicago Press, 2001 (p. 14).

[ii] Eva Illouz, Consuming the Romantic Utopia: Love and the Cultural Contradictions of Capitalism, California: University of California Press, 1997 (p. 158).

Jose Viera

Filólogo e investigador independiente con un máster en estudios ingleses avanzados obtenido en la Universitat Autònoma de Barcelona. Su trabajo de fin de máster versó sobre representaciones de hombres homosexuales mayores en los medios. Actualmente prepara su tesis doctoral en representaciones neo-victorianas del autor Charles Dickens.

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