Cine tróspido| 'Zombeavers'

Me gustaría ser un hombre blanco de Nueva York para poder plantarme con todo el morro del mundo en las oficinas de una productora de cine y vender una idea tan estúpida como la premisa de Castores Zombies, película que vive única y exclusivamente por su título en inglés, Zombeavers. Me imagino a Jordan Rubin, su director, estando un día en el sofá de su apartamento de New York City viendo National Geographic y pensar “CALLA. LO TENGO. ZOMBIE BEAVERS. ZOMBEAVERS.”

El director. Míralo sufrir. Ellas son las tres protagonistas, por cierto. (Getty Images)

No exagero cuando reitero que la única gracia de esta película se desprende de su título. Y no es ni original, ya que Sharknado se había estrenado un año antes. Tiene poco sentido intentar explicar la trama, pero voy a intentarlo: un par de camioneros bastante inútiles transportan material tóxico con tan mala suerte que en un bache un bidón de una indeterminada substancia verde flubber cae a un río en el que viven castores. BOOM: castores mutantes asesinos zombies. A todo esto, las tres protagonistas se dirigen a la zona a pasar un fin de semana sin chicos y sin móviles, y por supuesto a enseñar carne de forma gratuita.

Molt necessari per la trama.

Muy necesario para la trama.

Los bros de los que huían tardan dos escenas en hacer acto de aparición con un repertorio de bromas patéticas probablemente sacadas de un hilo de Forocoches. Obviamente se empiezan a acostar todos con todos, y la chica que se niega es atacada automáticamente por un castor… ¿mutante? ¿zombie? No queda muy claro qué son, lo que sí que es obvio es que el presupuesto para efectos especiales está al nivel del de Jesucristo Cazavampiros (sin intención de hacer spoilers de esta verdadera obra maestra, que tarde o temprano caerá en esta sección). Es difícil llegar a definir con palabras lo tróspido de los bichos en cuestión, así que os dejo un par de capturas donde se les ve en todo su esplendor:

Se suposa que és viu.

Se supone que está vivo.

Aquest també és viu.

Este también está vivo.

La cara de aburrimiento de los actores lo dice todo. Obviamente, ante la amenaza de los castores (y el hecho de que a uno de los chicos casualmente le han arrancado un pie de un mordisco), el grupo decide muy sabiamente dividirse en dos, porque como manda el manual del slasher es el primer paso para que comience el drama de verdad. Spoilers a tutiplén: mueren. Al primero lo aplasta un árbol, pero es el menor de los despropósitos.

Decapitant castors, però amb la calma.

Decapitando castores, pero con la calma.

Resulta que la mutación es contagiosa (porque CIENCIA), así que empiezan a convertirse ellos mismos en castores zombies y a atacarse unos a otros. Los que quedan vivos deciden que la situación, con la mitad de sus amistades muertas, requiere de sexo, pero son interrumpidos por 1) un castor que muerde un cable, hace saltar chispas, arde en llamas y empieza a prender fuego por la casa y 2) una de las chicas que, transformada en castora zombie, le arranca el pene de un mordisco a uno de los bros y lo mata al instante. Lo típico.

The Unbeatable Beaver Girl, volum 1.

The Unbeatable Beaver Girl, volumen 1.

En un giro nada inesperado de guión, al final de la película sólo queda viva (o al menos humana) una de las chicas. Y la atropella un camión. Fin.

Adéu final girl.

Adiós final girl.

Bueno, no es el fin: la escena poscréditos deja entrever una posible secuela con abejas zombies. No puedo esperar a ver los efectos especiales.

Imágenes: Capturas de la película de Freestyle Releasing.


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Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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