Cine tróspido | 'Dragones y Mazmorras'

El Imperio de Izmer lleva tiempo dividido. Bajo el gobierno de los Magos, un grupo élite de usuarios de la magia, los plebeyos, sin magia, son poco más que esclavos. La joven emperatriz de Izmer, Savina, quiere la igualdad y la prosperidad para todos, pero el malvado mago, Profion, tiene otras intenciones...

¡Dragones! ¡Mazmorras! ¡Jeremy Irons mirando a cámara!

Antes de empezar, un disclaimer: no he visto Dungeons & Dragons (dir. Courtney Solomon) como fan del juego de rol clásico, sino como una aportación clave a no uno sino a dos géneros que tantos momentos tróspidos nos han dado: las adaptaciones de juegos a la gran pantalla y las adaptaciones fantásticas bendecidas con la presencia de Jeremy Irons. Dungeons & Dragons es una producción de New Line Cinema de 2000; al año siguiente nos traerían La Comunidad del Anillo, y cabe suponer que tenían a los expertos trabajando en ella.

Como las mejores películas de su género, sentarse a desmigajar por qué es mala le quita toda la gracia; lo mejor que puedo hacer es recomendarla para la bajona del domingo por la tarde, cuando empiezas a sentir que se te va la vida y nada, excepto Jeremy Irons gritando así porque sí, puede volver a motivarte. Veamos, pues, por qué tienes que dedicar dos horas de tu vida a ver Dungeons & Dragons.

1. La estética

Para los fans del power metal, tenéis el logo. Para los fans de lo que brilla, tenéis el vestuario de la emperatriz Savina (Thora Birch), a medio camino entre Amidala y Burbuja de Freixenet. Para los demás, uno de los malos lleva pintalabios azul porque sí.

2. Jeremy Irons haciendo cosas

La película empieza así:

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Los cráneos en el suelo son una declaración de principios estéticos. (Fuente: Dungeons & Dragons)

Sutil. Potente.

3. La subida de ego

Es difícil imaginar un universo en que Dragones y Mazmorras hubiera sido una película buena. Siendo una adaptación del juego de rol del mismo nombre lanzado en 1974, los productores tenían un universo, clases y razas de personajes bien conocidos con los que crear cualquier tipo historia. Apostaron por la clásica misión para conseguir un objeto que se desarrolla mediante misiones secundarias para conseguir otros objetos, con batalla final en una torre incluida. Hay buenos y malos, y por si no los reconoces -cierto es que todos ponen la misma pasión al actuar, y que los buenos tampoco hacen nada especialmente bueno- te lo dejan claro al principio. Dominar el mundo: malo. Dar derechos a los plebeyos: bueno.

Incluso si nunca has jugado a rol, visto el percal tendrás ganas de jugar una partida. Total, te va a salir algo mejor seguro.

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Nos echamos unas partidas, digo, acabamos con el régimen. (Fuente: Dungeons & Dragons)

4. Una delicia para los sentidos

Los efectos visuales hacen que Once Upon a Time o Teen Wolf parezcan obras maestras, y el fuego de los dragones recuerda sospechosamente a los gráficos del videojuego de Harry Potter y la Piedra Filosofal -en concreto al primer reto, cuando aprendías el hechizo Flipendo. Ver para creer:

5. Un rico tapiz intertextual

Todas las escenas recuerdan a otra cosa; las escenas del Senado Galático y de la cantina de Star Wars, las zarpas retráctiles de Lobezno en la armadura de Damodar (Bruce Payne). Sin embargo, no puedo dejar de pensar en los episodios de Community sobre Dragones y Mazmorras, y en cómo Snails (Marlon Wayans) actúa constantemente como Troy Barnes en la famosa escena de "me llora el cerebro":

6. ¿Buscáis problemas? Pues escuchad nuestro lema.

Jeremy Irons y Bruce Payne encarnan al dúo dinámico maligno de Profion y Damodar, el mago golpista que quiere dominar los dragones y el mundo en general y su brazo fuerte, con una mezcla entre entusiasmo, deleite, ironía y un estar muertos por dentro que no volveríamos a ver hasta Jupiter Ascending. Ambos son actores de formación clásica, acostumbrados a interpretar personajes de Shakespeare. Saben que esto es una soberana mierda, pero han venido a pasárselo pirata. Payne, con su pintalabios azul y sus parásitos tentaculares en las orejas, se pasa la película susurrando. muy. lento. Irons rescata su papel de Scar en El Rey León y lo interpreta como si estuviera bajo los efectos del speed: grita, ríe, suspira, susurra y se enfada como Carlos Latre imitando a Eddie Redmayne como Balem Abrasax. Por suerte, podéis ver su mejor momento, cuidadosamente seleccionado:

HAY-RA-HAHAHA!!!!!!!!!!!!!!!!

7. Sí, y además...

Dungeons & Dragons es un festín de vestuario terrible y frases para recordar, pero para más inri tiene más mujeres y gente de color que la mayoría de películas fantásticas -aunque una sea una elfa con pechos en la armadura de esos que se te clavan en el esternón.

Y por si os sabe a poco, se ha anunciado otra para el año que viene. Dale.


Imagen principal: Subscene

Jana Baró

Jana Baró

Doctoranda en literatura inglesa de entreguerras. Investigando sobre historia, moda, fandom y comunidades lectoras.

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