Cine tróspido | Descendants (2015)

Descendants (2015)* es una película original de Disney Channel dirigida por Kenny Ortega, la cabeza pensante detrás de joyas como High School Musical y Hocus Pocus y coreógrafo de Dirty Dancing y el que podría ser el peor musical de todos los tiempos, Xanadu. La premisa de la película es que los protagonistas del cánon animado de Disney han tenido hijos que, llegados a la adolescencia, dudan entre seguir el camino de sus padres o desarrollar ambiciones propias - sospechosamente parecida a la propuesta de las muñecas de Monster High y Ever After High (para los millenials sin hermanos pequeños, son como las Bratz pero aún más feas).

Descendants parecía reunir mis dos géneros fílmicos favoritos, la fantasía cutre con Jeremy Irons y los musicales. Tristemente, Jeremy Irons no aparece en esta película, pero por lo demás Descendants no decepciona.

Los súper malotes son Mal (Dove Cameron), la hija de Maléfica; Evie (Sofia Carson), la hija de la Reina Malvada de Blancanieves; Carlos (Cameron Boyce), el hijo de Cruella de Vil, y Jay (Booboo Stewart, que tal vez os suene de Crepúsculo), el hijo de Jafar. "¿Pero todos estos villanos no estaban muertos?", os preguntaréis. "¿En qué momento tuvieron hijos y con quién?" El rollo musical este entre Mr Worldwide y Las Bistecs está pensado para distraer: en ningún momento justifican la situación, y sinceramente no hace falta.

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Ni Once Upon a Time

La cosa va así: los habitantes de los reinos de los distintos cuentos de hadas eligieron rey a la Bestia (mira, yo qué sé, a mí no me preguntéis), que junto a su esposa Bella fundó los Estados Unidos de Auradon y exilió a los villanos (que no estaban muertos, estaban de parranda) a la Isla de los Perdidos. Pasados unos años, se acerca el decimosexto cumpleaños y la coronación del príncipe heredero, Ben (Mitchell Hope) - sí, a veces los reyes se eligen y a veces no, quién soy yo para comprender un sistema democrático tan complejo. Éste, siendo majete, decide que su primer gesto será invitar a los descendientes de los villanos a su escuela porque cree en su inocencia. Al fin y al cabo, no tienen por qué ser lo mismo que sus padres.

¡Error! Los villanos han educado a sus hijos con frialdad y crueldad, y éstos harán lo que sea para conseguir algo de afecto. Aquí es cuando la cosa empieza a chirriar - por supuesto que Cruella de Vil no será una madre cariñosa, pero parece que nadie en la sala de guionistas se haya planteado que los "malos padres" están todos solteros, mientras que los "buenos padres" son matrimonios heterosexuales. Desde luego, Disney tiene una larga historia de héroes romántica y sexualmente normativos y villanos construidos sobre la idea de que ser ~afeminado es una señal de villanía, algo reforzado durante la época del Código Hays pero poco justificable en los casos de Scar de El Rey León o el Gobernador Ratcliffe de Pocahontas. La única madre "soltera" (nunca vemos si tiene pareja o no) buena es la Hada Madrina, que tiene una relación tensa con su hija.

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No son Las Chicas Gilmore.

Total, que Maléfica (ni más ni menos que Kristin Chenoweth) convence a su hija para que robe la varita del Hada Madrina y así derribar el régimen de bondad y purpurina de la Bella y la Bestia. Lo hace mediante una canción que es toda una lección en cómo superar el Test de Bechdel:

Mientras, los descendientes tienen otros problemas. Jay, a quien Jafar ha criado para ser egoísta y acaparador, ha descubierto que le gustan los deportes de equipo. Evie, a quien su madre ha inculcado que ser guapa es lo más importante, se ha dado cuenta de que tiene dos dedos de frente y puede usarlos. Carlos, a quien Cruella le ha provocado fobia a los perros, tiene un profundo viaje emocional y decide adoptar a un perrito a quien llama Dude, "tío".

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Awwwwww.

Por si estos problemones no fueran suficiente, hay gente en la escuela que no les acepta. Audrey, la hija de la Bella Durmiente y novia de Ben, no confía en ellos. Chad, el hijo de Cenicienta, es un imbécil**.

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Maldito seas, Chad.

Todo esto, por supuesto, con una trama romántica entre Ben y Mal a medio camino entre típica y tópica y que en ciertos momentos da vergüencica ajena. Para acabar de dar un barniz casposo, el decorado y la trama dan por supuesto que el deporte y los videojuegos son cosas de chicos, y que la costura y el maquillaje son cosas de chicas. Ojo, es estupendo que no se presente la pasión de Evie por la moda como algo superficial o estúpido: lo que es cansino es que todas las chicas estén obsesionadas con lo mismo y todos los chicos con lo suyo, y ni un personaje se salga de estos roles.

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La habitación de las chicas...

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... y la de los chicos.

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Cosas de chicas...

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... y cosas de chicos. No os confundáis, ellas son animadoras.

Venga ya. Por mucho que se pase el Test de Bechdel y que todos los personajes tengan trama propia, detalles como éstos importan. ¿El resultado final? Tróspido. Pero cuando estrenen la segunda parte este verano, allí estaré. Imágenes como la de Jafar, Maléfica, la Reina Malvada y Cruella de Vil hablando por Skype valen la pena.

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* Que no debe confundirse con la oscarizada The Descendants (2011), protagonizada por el marido de Amal Alamuddin.

** Nada me hace más feliz que haber tenido la oportunidad de escribir la frase "Chad, el hijo de Cenicienta, es un imbécil".

Imagen destacada: Deadline. Todas las imágenes son de Descendants / Disney Channel.

Jana Baró

Jana Baró

Doctoranda en literatura inglesa de entreguerras. Investigando sobre historia, moda, fandom y comunidades lectoras.

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