Cine tróspido| 'Bratz'

Bratz (2007) es una obra maestra que cuestiona y ataca el discurso normativitzador que gobierna y organiza la sociedad occidental actual y pone en entredicho el status quo imperante (o no).

La premisa de la peli coge como ejemplo socioantropológico el microcosmos que es el patio de un instituto, donde el eje del Poder que lo gobierna reside en Meredith, la chica más popular, quien tiene todos los alumnos divididos en grupos (los geeks, los deportistas, las animadoras, los gamers, etc.). En un primer momento, las heroínas anarquistas que son las Bratz se rebelan en contra del Poder y se niegan a renunciar a sus personalidades a favor de los grupos, pero no tardan mucho a ser absorbidas y separadas, y su amistad se resiente. Una advertencia: los créditos son en Comic Sans rosa, toda una declaración de intenciones.

Pasan dos años, en los cuales las cuatro amigas no se relacionan, ocupadas cómo están con sus nuevos grupos, hasta que un día se pelean en el patio lanzándose espaguetis a la cara. Evidentemente, los espaguetis simbolizan el agravio emocional que nuestras protagonistas sufren cuando sus personalidades son ahogadas por el peso del poder normativitzador y la presión heteropatriarcal de grupo (hay chicos de por medio).

El Incidente de los Espaguetis, evidentemente, es castigado por el Poder Disciplinario, la función del cual es evitar que los elementos sujetos salgan de su camino pre-establecido (Foucault). Pero ¡ay! Nuestras revolucionarias hablan y se dan cuenta de que se echan de menos: la amistad entre mujeres y el apoyo mutuo, la base que fortalece los valores de la libertad y la individualidad humanas, son lo que las salvará. Lo que hacen a continuación es liberar a todas sus compañeras de clase, animándolas a buscar aquello que las hace únicas. Por desgracia esto consiste en una serie de make-overs y entrenamientos para andar con zapatos de tacón sin morir en el intento. Nuestras heroínas pecan, pues, de disfrazar de liberador un discurso de feminidad normativa opresora que no queda aquí, sino que es agravado por la escena donde todas se unen para cocinar pastelitos.

Fuente: Bratz Wikia.

Fuente: Bratz Wikia.

Después de que la fiesta de cumpleaños de Meredith demuestre que su plan de liberación de las masas ha fracasado y que todo el mundo ha vuelto a sus grupos (y no sólo esto, ellas han sido expulsadas de los suyos), las Bratz deciden organizarse para participar en el concurso de talentos del instituto, pero Meredith no se lo pondrá fácil. Justo antes de su número, ven expuestos sus secretos mejor guardados, pero esto, en vez de avergonzarlas, las alienta, a ellas y a la audiencia, a confesarse públicamente ("no soy ninguna de estas dos chicas, soy las dos. Me gustan la ciencia y las mates, ¡y quiero mucho a mis padres! Pero tengo pasión por la moda, y es cómo expreso quién soy"), una escena que culmina, como no podía ser de otro modo, en un número musical.

Las Bratz son honestas y sinceras y no esconden las complejidades de sus personalidades: quieren ser aceptadas tal como son, y no dejarán que nada ni nadie las cambie. El problema, como ya hemos dicho, es que este mensaje no se traduce en la manera cómo tratan a sus compañeras de clase, a quienes intentan liberar haciéndolas más como ellas. Al final del concurso de talentos, Meredith recibe el trofeo, pero las Bratz reciben la beca. ¡Victoria! Las Bratz han sobrevivido al instituto, y han contribuido a hacerlo un lugar mejor. O no.

Image destacada: imagen promocional.

Francesca Blanch Serrat

Francesca Blanch Serrat

Doctoranda en Literatura Inglesa del siglo XVIII con perspectiva de género por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Deja un comentario

Us de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies perquè vostè tingui una millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment i l'acceptació de la nostra política de cookies TANCAR