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Chimamanda Ngozi Adichie: de Beyoncé a las aulas

El ensayo de Chimamanda Ngozi Adichie “We Should All Be Feminists” (Todos deberíamos ser feministas, Literatura Random House 2015) fue publicado en Suecia a principios de diciembre. Inmediatamente, el Sveriges Kvinnolobby (Lobby de Mujeres Suecas) decidió conveniente regalar un ejemplar a todos los jóvenes de 16 años del país. Con el objetivo de fomentar el debate sobre los roles de género, la asociación confía en el texto de la escritora nigeriana como herramienta que será usada incluso en las clases de los institutos suecos. Pero, ¿quién es Chimamanda Ngozi Adichie? ¿Por qué elegir su obra y no los grandes ensayos del feminismo como El Segundo Sexo de Beauviour o La mística de la feminidad de Friedan?

Una “feminista feliz”

En We Should All Be Feminists, una obra que nace a partir de una TED Talk de Adichie, la escritora desafía las connotaciones negativas que se asocian con el feminismo a partir de su propia historia. Llevada a la fama por Beyoncé, quien reprodujo parte del discurso en su single ***Flawless, la TED Talk cuenta a día de hoy con dos millones y medio de reproducciones en YouTube. Adichie se ha convertido indudablemente en una de las caras más mediáticas del feminismo, lo cual quizás eclipsa injustamente su faceta como novelista. Como parte de la diáspora africana en Estados Unidos, la autora ha conseguido reconocimiento como una de las voces africanas contemporáneas más influyentes. Sus obras atraviesan los ejes de género, raza y clase para desmitificar estereotipos sobre Nigeria y África, en su lucha contra lo que denomina, en otra de sus TED Talks, “el peligro de la historia única” basada en el estereotipo (The danger of a single story, TEDGlobal 2009).

Con We Should All Be Feminists, Adichie relata de forma completamente personal y próxima su acercamiento al feminismo y lo que para ella significa ser mujer en un contexto globalizado. Explica la autora que, cuando su editor leyó críticas que clasificaban sus novelas como feministas, le aconsejó desvincularse del término ya que “las feministas son mujeres infelices porque son incapaces de encontrar marido”. Así, Adichie decidió empezar a autodenominarse, irónicamente, “feminista feliz”. A partir de ejemplos como éste, Adichie argumenta contra la imposición de roles de género durante la infancia y defiende la necesidad del feminismo tanto para mujeres como para hombres:

“Mi definición de “feminista” es ésta: un hombre y una mujer que dice sí, existe un problema con el género tal y como se concibe hoy en día y tenemos que resolverlo, tenemos que mejorar. Todos nosotros, mujeres y hombres, tenemos que mejorar.”

Construcción de género y agencia femenina

De la misma manera que escribe We Should All Be Feminists en base a su experiencia como mujer africana, en sus novelas e historias cortas Adichie crea nuevas perspectivas de la historia nigeriana, siempre a partir de las vivencias de sus personajes. Entrelazando lo doméstico con lo público, la autora desmonta poco a poco la “historia única”, acercándonos a una visión compleja, política y directa de la realidad de Nigeria. El papel de la mujer en su obra es fundamental: los personajes femeninos son diversos, activos y siempre tridimensionales. A través de ellas, Adichie retrata los problemas que las construcciones de género causan a las africanas y el proceso de descolonización, no sólo de los británicos, sino también de los valores patriarcales afianzados en los pilares sociales. Casi siempre con una visión optimista, sus mujeres están determinadas a luchar, a menor o mayor escala, por mejorar sus vidas. Su primera novela, Purple Hibiscus (2003), está así protagonizada por Kambili Achike, una adolescente nigeriana que se enfrenta al coraje colonialista de su padre. Kambili huye del papel que le es asignado y consigue, gracias a su tía Ifeoma, ver más allá de las limitaciones que su contexto le impone, para hacerse oír y escribir su propia historia. Es fácil encontrar los paralelismos entre el personaje y la visión que Adichie quiere dar de Nigeria: la nación debe luchar contra los valores coloniales y buscar su propia voz para crecer y madurar.

Con Half of a Yellow Sun (2006), una increíble novela coral que refleja de forma clara y honesta las contradicciones e imperfecciones del sueño nigeriano poscolonial, Adichie ganó el Orange Prize y afirmó el estilo directo, emocional y diestro que marca su autoría. Los personajes de Half of a Yellow Sun ven sus vidas sacudidas por la brutal guerra civil que se desató en Biafra tras la independencia del país. Comparando los diversos puntos de vista, la autora hace comprender con dureza cómo la guerra afecta de diferente forma a unos y a otros, en base a su género, su clase social y su raza. A través de las gemelas Olanna y Kainene, por ejemplo, Adichie construye dos vidas marcadas de muy diferente manera por el género: ante la ausencia de un heredero masculino, Kainene debe asumir el papel de primogénito y tomar las riendas de los negocios de su padre, aprovechando la guerra para enriquecerse. A Olanna, en cambio, le toca jugar el rol de hija y casarse con alguien que interese económicamente a la familia. Pero ninguna de las dos gemelas cumple su papel: Kainene se rebela y abandona los negocios para dedicarse a la ayuda humanitaria, mientras que Olanna se niega repetidamente a casarse y, pese a acabar haciéndolo con un revolucionario, nunca encuentra la felicidad en el matrimonio. Si algo tienen en común los personajes femeninos de Adichie es su fuerte agencia: del trauma nace la fuerza y el coraje necesarios para decidir su propio destino y luchar por llegar a él.

Feminismo celebrity y la tercera ola

La última novela de Adichie, Americanah (2013), analiza en más profundidad las diferencias raciales al situar a su protagonista, Ifemelu, en Estados Unidos. Las historias de la autora nigeriana desprenden sin duda una feroz rabia contra los estándares de género y las desigualdades raciales y de clase. Es la consideración de esta interseccionalidad, en base a la experiencia propia, la que la alza por encima de otras autoras feministas si cabe más célebres, como Caitlin Moran o incluso Amy Poehler y Tina Fey. Hoy en día, para conseguir una visión global de los problemas a los que se enfrenta el feminismo no vale quedarse con Simone de Beauvoir y Betty Friedan si no que hay que acercarse también a las voces de la llamada tercera ola del feminismo, como Audre Lorde, Gloria Anzaldúa o Bell Hooks. Siempre resulta enriquecedor contar con voces no occidentales en el debate y, si a ello le sumamos la manera en la que Adichie consigue construir una voz que, pese a su virtuosismo y crudeza, resulta muy accesible, ciertamente se convierte en la candidata ideal para acercar a los jóvenes al género. Sin duda es imperfecta y criticable (la problemática de la sexualidad, por ejemplo, es a menudo obviada en su obra), pero ello no quita que tenga un potencial innegable para ayudar a los y las adolescentes a abrir los ojos ante la realidad del género. El primer paso, sin duda, es la visibilización y el debate, y probablemente contar con We Should All Be Feminists como herramienta sea un paso en la dirección adecuada.

Imagen: fotograma de la TED Talk sobre feminismo.


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Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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