Capitalización y organización: perspectiva de género en el cómic contemporáneo

El pasado 31 de marzo, con el benevolente amadrinamiento de Angela Lansbury y coincidiendo con el Saló del Còmic, la librería Gigamesh organizó una mesa redonda liderada por Alba Piñar y con la presencia de Emma Ríos (artista para Marvel y Pretty Deadly de Image, creadora de I.D.), Natacha Bustos (artista de Chernóbil-La zonaMoon Girl and Devil Dinosaur para Marvel) y Muntsa Vicente (ilustradora y colorista para Marvel e Image).

La charla, que podéis (re)ver en YouTube, cobra aún más importancia si tenemos en cuenta las potentísimas declaraciones de ese mismo día de David Gabriel, vicepresidente de ventas de Marvel (porque si hay algo seguro es el cachondeo cósmico), si pensamos en la despedida de la excelente web Comics Alliance, también el 31 de marzo (lo que os decía), y si recordamos la escasez de mujeres entre los nominados y premiados en el mismo Saló (pa' fuera, pa' la calle).

Visto lo visto, repasemos lo que se dijo en la charla y comparémoslo con lo que nos espera en lo que queda de año en el universo de Marvel.

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Natacha Bustos, Alba Piñar, Emma Ríos y Muntsa Vicente (Fotografía de Nora Soler)

¿Quién lee?

En menos de cinco minutos ya se entraba en materia, criticando la discriminación hacia "la perspectiva femenina" (a la que añadimos comillas por ese singular siempre tan complicado). Las autoras comentaron -y no es difícil de ver- que nos encontramos en un mercado escindido, que cataloga los textos por género como estrategia de márketing; la versión comercial de "divide y vencerás". Esta estrategia comercial, según la cual hay cómics "para chicos" y "para chicas", resulta en una perspectiva simplificada y esencialista de los intereses de la audiencia.

Esta separación del público por géneros también se da en el ámbito del manga, al que señalan cuando se les pregunta por referentes -Rumiko Takahashi (Urusei Yatsura - Lamu, Ranma 1/2, Inu Yasha) es la principal. Es precisamente cuando se habla de la división shōnen / shōjo que se menciona la artificialidad de este sistema: por supuesto que hay chicos que leen cómics "para chicas", y al revés, pero el desprecio reiterado a lo que se etiqueta como femenino lleva a muchas mujeres a esconder su gusto por estos mismos productos; no hay forma de quedar bien.

¿Quién protagoniza?

Todas están de acuerdo en que si bien había sido difícil incluir personajes femeninos o de otras minorías, en los últimos años la diversidad de personajes se ha convertido en otra estrategia de mercado más. Las declaraciones de David Gabriel, que habla de la diversidad como algo de lo que la gente "se ha cansado", un recurso comercial fracasado en vez de una forma de renovar narrativas y audiencias, les dan la razón.

Las autoras coinciden en que si bien se trata de un mero lavado de imagen, de una capitalización del feminismo, al menos las consecuencias son positivas (mientras duren). Una mayor presencia de protagonistas femeninas y de tramas más diversas dará cabida a más lectoras y más creadoras en potencia; señalan incluso la obligación personal de incluirlas, de mantenerse políticamente activas y honestas, aun con el cansancio de estar siempre al pie del cañón y de querer destacar individualmente, por la creación propia, y no siempre como abanderadas y representantes de una comunidad. Sin embargo -y nos lo apuntamos- proponen un periodismo feminista distinto, que no entreviste a las autoras como teóricas del género, sino que se involucre de forma más directa y cercana con sus textos.

No obstante, ¿ha habido presión editorial para añadir diversidad y ser más "políticamente correcto"? Nuestra compañera Nora preguntó por la libertad creativa, y las autoras estuvieron de acuerdo en que es muy diferente trabajar en cómics independientes o editoriales como Image, donde puedes "hacer lo que quieras", y casas como Marvel. Natacha Bustos, cuya serie es nueva, se ha sentido libre para aportar la diversidad que ha querido, especialmente en personajes secundarios - y no, no ha sido una exigencia de la cúpula editorial- mientras que los personajes más establecidos deben seguir una pauta marcada, desde el vestuario hasta la orientación sexual.

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Natacha Bustos para Moon Girl and Devil Dinosaur (Fuente: Comixology)

¿Quién crea?

El género no sólo se usa como etiqueta para los textos y su público, sino también para las mismas autoras; se las compara entre ellas y se las incluye en las mismas listas incluso cuando no tienen nada en común más allá de su identidad de género. Esto, por supuesto, lleva al debate de las cuotas y de los "all-female panels" como ese mismo; las participantes coinciden en que si bien se han hartado de responder preguntas "como autoras", énfasis en la "a", estos eventos son necesarios. Algo especialmente interesante es la defensa de la mediocridad, del trabajo no destacable, lanzada por Muntsa Vicente. Cuantas menos mujeres hay, cuanto más excepcional es su presencia, más se cuestiona por qué están ahí y más excelente debe ser su trabajo.

Las cuotas permiten visibilizar el trabajo de las mujeres en los cómics y, consecuentemente, cuestionar ideas preconcebidas sobre la falta de interés de las mujeres tanto en leer como en escribirlos e ilustrarlos -lo de colorearlos se ve que sí, porque a las chicas "se les da bien". Sin embargo, las cúpulas editoriales y los jurados de los premios siguen estando copados por hombres; el mundo del cómic comercial es, según Emma Ríos, "una movida mafiosa", expresión que nos tatuaremos en el cerebro.

Se prefiere publicar y votar por los personajes y las narrativas con las que uno se identifica; no es que haya un esfuerzo deliberado por mantener a mujeres y minorías fuera, sino que no se examina el privilegio de la perspectiva masculina hegemónica. Cuando tus referentes, tus "clásicos", han sido creados y protagonizados por hombres blancos heterosexuales y no te has acostumbrado a empatizar con otro tipo de personajes (es decir, como señala Natacha Bustos, cuando te identificas antes con una cabra que con un personaje femenino), la falta de diversidad en tu editorial y tus listas de nominados son la consecuencia más obvia.

¿Hay solución para "el problema de la diversidad" en el mundillo del cómic comercial, pues? Organizarse y crear redes de creadoras, como el colectivo Autoras de Cómic (cuya lista de 100 cómics son deberes de los que hacen ilusión), y abandonar el #notallmen.

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Emma Ríos para Pretty Deadly (Fuente: The Daily Dot)

¿Quién sigue?

¿Qué podemos esperar de Marvel, pues? Después del adiós de Hellcat, de los últimos volúmenes de Mockingbird y Scarlet Witch, y el evento llamado Secret Empire, que despierta más pereza que otra cosa, el panorama para lo que queda de año puede parecer algo tristón.

Sin embargo, World of Wakanda, el spin-off de Black Panther firmado por nombres de cabecera como Ta-Nehisi Coates y Roxane Gay sigue ahí para darnos esperanza, igual que las series protagonizadas por Ms. Marvel, Hawkeye, Moon GirlSquirrel Girl, Wasp y, por supuesto, Miss America, todas ellas con alguna mujer en el equipo creativo -sí, así está el listón, qué le vamos a hacer. Si sois más de audiovisuales, Jessica Jones y compañía regresarán a Netflix en agosto con The Defenders. Mientras, para olvidarnos de David Gabriel y los suyos, nos quedamos con el consejo de Emma Ríos de que veamos Yuri!!! On Ice.

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Muntsa Vicente para 'My Super Single Mum' (Fuente: MuntsaVicente.com)


Imagen principal: Librería Gigamesh.

Jana Baró

Jana Baró

Doctoranda en literatura inglesa de entreguerras. Investigando sobre historia, moda, fandom y comunidades lectoras.

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