'Cansadas', una llamada a la (re)acción feminista

Cansadas: Una reacción feminista frente a la nueva misoginia
Nuria Varela, 2017. Ediciones B.


Nuria Varela es periodista, escritora y experta en políticas de igualdad y violencia de género. Cansadas: Una reacción feminista frente a la nueva misoginia es su cuarta obra sobre feminismo y violencia de género, tras Íbamos a ser reinas (2002), Feminismo para principiantes (2005) y La voz ignorada: Ana Orantes y el fin de la impunidad (2012).  Además, en 2008, Nuria Varela se convirtió en la primera directora de gabinete del Ministerio de Igualdad.

Varela cuenta en Cansadas como ante el establecimiento del Ministerio de Igualdad, a las feministas, siempre relegadas a los márgenes de la política, les costó creer que el Gobierno las situara en el centro, simbólica y físicamente (en plena calle Alcalá de Madrid). Su incredulidad estaba más que justificada: el Ministerio duraría poco más de dos años y, en palabras de Varela, “el descrédito vertido sobre el Ministerio de Igualdad nos ha hecho retroceder al menos un par de décadas en todo el trabajo realizado a favor de los derechos de de las mujeres” [83].

¿Dónde nos ha dejado este retroceso? Nuria Varela nos habla de la situación del feminismo en España, de una revolución estancada y del cansancio de estar siempre comenzando. Acusa de forma clara y directa las farsas vendidas como igualdad y la invisibilización de la guerra de género. Para Varela, que recorrió el mundo como reportera de guerra, la violencia de género es El Problema (en mayúsculas), y por tanto, acabar con ella es la solución.

Simulacro de igualdad

La guerra de género se manifiesta de diferentes formas, siendo la “nueva misoginia” la que las mujeres en un contexto de cierto privilegio sufrimos más. El sexismo moderno, que se nutre del negacionismo pos-feminista cada día más común, se basa en el simulacro de la igualdad: “el patriarcado disimula el poder que tiene (...) y simula que la igualdad entre mujeres y hombres es un objetivo ya conquistado en las sociedades democráticas -el famoso velo de la igualdad” [122].

“La igualdad de oportunidades explica que debemos salir del mismo punto, no 50 metros más atrás, porque así no se puede llegar a la meta a tiempo”

Varela hace un gran trabajo concretando lo abstracto en casos actuales y cercanos, señalando por ejemplo cómo este velo permite que se intente esconder con total normalidad la desigualdad, ya sea llamando “violencia doméstica” a la violencia de género, o ignorando por completo la misoginia en el mundo del fútbol (recientemente, en el caso de Shakira o el de Rubén Castro) mientras se organizan campañas mundiales contra el racismo. Pero la guerra también se disputa en el campo de lo simbólico, de la representación social y cultural. ¿Por qué la Academia no reconoció el mérito de María Moliner, la mujer que elaboró ella sola un diccionario? Por el mismo motivo que se invisibiliza sistémicamente el papel de la mujer en la historia, la ciencia, la literatura y prácticamente todas las disciplinas socioculturales, mientras se lucha por mantener “un canon misógino que alimente un imaginario colectivo que realmente es un imaginario patriarcal” [146]. Cansadas demuestra que la igualdad que nos intentan colar no se basa en los derechos de las mujeres sino en su utilitarismo.

Acción y reacción

Varela insiste en advertir de que estamos ante una segunda reacción contra el feminismo, recuperando el término con el que Susan Faludi definió la regresión anti-feminista que se dio en Estados Unidos durante los años ochenta. En Reacción: La guerra no declarada contra la mujer moderna (1991), Faludi analiza cómo la cultura popular se tornó contra el feminismo de la segunda ola, creando imágenes de la mujer que, supuestamente liberada, elegía sacrificarse por la idea de familia heteropatriarcal y la feminidad tradicional. Las páginas de Cansadas están llenas de ejemplos de cómo volvemos a sufrir una reacción contra el feminismo: desde la suspensión del Instituto de la Mujer hasta los comentarios que atacan los artículos firmados por mujeres en periódicos online, pasando por el mansplaining.

“Sospecho que podemos acabar con la misoginia si tratamos con irreverencia al patriarcado, si nos burlamos de sus mentiras y actuamos con desdén frente a sus exigencias.” 

Cansadas impone motivos para que seamos las mujeres las que, hartas de aguantar y de esperar nuestro momento, actuemos. Se ha demostrado que el simulacro de la igualdad solo es una herramienta más de la ceguera de género impuesta por el sistema, y que potenciales soluciones como el mito de la conciliación han resultado en batallas perdidas.

¿Qué nos queda? Según Nuria Varela, el cansancio es capital político, y debe servirnos para luchar por la liberación cognitiva que defiende Ana de Miguel, el cuestionamiento de todos los principios que, como sociedad, tenemos interiorizados. La liberación llegará de la mano de la justicia simbólica, de la apropiación del espacio público y, sobre todo, de una economía feminista que deje de relegar a la mujer a un segundo plano.

“Vivimos en un mundo patriarcal al que intentamos deslegitimar desde los márgenes.”

Paradojas del feminismo popular

Cansadas busca ser una llamada a la acción feminista, una enumeración de motivos para indignarse y dejar de aceptar como válidas soluciones individuales a problemas sistémicos. Es una incitación a la lucha contra la aniquilación simbólica de la mujer y la normalización de la violencia de género.

Los datos que recoge Varela son impactantes, pero por desgracia a las feministas ya no nos sorprenden. Aún así, funciona como relato de la rabia, la frustración y el cansancio que supone vivir como mujer en un mundo patriarcal. Me gustaría pensar que obras como Cansadas harán que todos aquellos y aquellas que siguen ciegos ante el género se quiten la venda, pero algo me dice que hará falta más que un libro, o cientos de ellos. Es difícil que el primer contacto con las famosas gafas violeta, a día de hoy, venga de la mano de un libro con “feminista” en la portada.

Varela critica que muy pocas jóvenes se declaran feministas, pero lo cierto es que el feminismo está de moda (literalmente). Teóricas como Sherryl Vint (2007), Sarah Banet-Weiser (2015) o Andi Zeisler (2016) coinciden con la autora de Cansadas al señalar el surgimiento de una nueva misoginia, y la interpretan como una reacción ante esta popularización del feminismo y las nuevas visibilidades que comporta. Y es que cada vez es más común oír a mujeres declararse feministas abiertamente.

Beyoncé als MTV Video Music Awards de 2014 (ThePolitic.org).

Beyoncé en los MTV Video Music Awards de 2014 (ThePolitic.org).

Nuevas visibilidades del feminismo

Las connotaciones de que Beyoncé proyecte la palabra FEMINIST en dimensiones gigantescas durante sus actuaciones no están libres de cuestionamiento, pero creo que no deberíamos menospreciar el papel que juegan acciones como esa para la popularización del término, sobre todo entre las niñas y jóvenes. Cabe decir que la mayoría de las representaciones de este feminismo popular son muestras de la mercantilización del movimiento y poco tienen que ver con la acción feminista, pero aún así muchas adolescentes se interesan por el aspecto político e identitario del feminismo y se involucran en la lucha activa contra las nuevas y viejas misoginias. De hecho, son las activistas jóvenes las que más luchan por una mayor diversidad dentro del movimiento y la inclusión de mujeres de cualquier raza, religión, sexualidad o con cuerpos no normativos. Para muchas mujeres son estas pequeñas e imperfectas representaciones en la cultura popular, como oír las palabras de Chimamanda Ngozi Adichie en Flawless*** , un primer paso hacia el feminismo.

Desfilada del dissenyador de moda Prabal Gurung a la New York Fashion Week 2017 (Harpersbazaar.es).

Desfile del diseñador de moda Prabal Gurung en la New York Fashion Week 2017 (Harpersbazaar.es).

Es un hecho que el (pos)feminismo popular tiende a vender tan sólo la faceta amable del feminismo, la normativa, la que no ofenderá a nadie. Es el feminismo celebrity, el que se cuela fácilmente en las páginas de los periódicos e incluso en las revistas de moda. El feminismo que proclaman los medios, como señala Rosalind Gill, “se celebra como un concepto alegre, un valor positivo -pero de forma que no desafíe de ninguna forma las relaciones sociales establecidas” (2016a). La misma autora recuerda que lo que se celebra hoy en día como feminismo está profundamente afectado por elementos posfeministas, como la exaltación de todo lo normativamente femenino, la adoración a las celebrities que se declaran feministas sin cuestionar si sus actitudes lo son, o la apropiación de la iconografía del feminismo para fines que nada tienen que ver con la igualdad en las relaciones de poder.

“La nueva visibilidad cultural del feminismo incluye muchas versiones del feminismo -algunas de las cuales son antitéticas entre sí” (2016b). Se trata de una de las muchas contradicciones culturales a las que nos enfrentamos: los feminismos conviven tanto con la nueva misoginia como con el posfeminismo. Y sí, el posfeminismo influye sobre todo a las mujeres jóvenes, que viven inmersas en la cultura popular y el mundo online. Aún así, y como nadie nace sabiendo, prefiero no desacreditar completamente la voz de las más jóvenes, y pensar que la visibilidad cultural que comportan determinadas acciones posfeministas puede llegar a ser positiva para el feminismo mismo.

Imagen principal: Ediciones B.


Banet-Weiser, Sarah. 2015. “Popular Misogyny: A Zeitgeist.” Culture Digitally, 1–5. http://culturedigitally.org/2015/01/popular-misogyny-a-zeitgeist/.


Faludi, Susan. 1993. Reacción: La Guerra No Declarada Contra La Mujer Moderna. Anagrama.

Gill, Rosalind. 2016a. “Post-Postfeminism?: New Feminist Visibilities in Postfeminist Times.” Feminist Media Studies 16 (4): 610–30.

Gill, Rosalind. 2016b. “Postfeminism and the New Cultural Life of Feminism.” Diffractions, no. 6: 1–8.
Vint, Sherryl. 2007. “The New Backlash.” Journal of Popular Film and Television.

Zeisler, Andi. 2016. We Were Feminists Once: From Riot Grrrl to CoverGirl¨, the Buying and Selling of a Political Movement. PublicAffairs.

Irina Cruz

Irina Cruz

Comunicadora audiovisual, doctoranda en cine contemporáneo con visión de género.

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