‘Big Little Lies’ (2): deberes pendientes

Hace un par de semanas, en Zena publicamos un artículo sobre la serie de la HBO Big Little Lies.

Tal como apuntaba Begoña Sánchez en su artículo, la serie destaca por su excelente puesta en escena y las interpretaciones de las protagonistas principales. Gracias estas características, así como al guion, el asesinato no es nada más que un McGuffin, un simple acontecimiento sin ninguna otra relevancia que no sea introducirnos en la historia.

Debido a la buena recepción que la serie ha tenido en cuanto a su retrato de las relaciones entre mujeres, así como de la violencia que reciben, hemos decidido ampliar la conversación sobre la serie centrándonos en dos ámbitos. Y es necesario hacerlo con spoilers.

1. Peligro, ¡extraño!

En Strange Encounters (2000), Sara Ahmed analiza cómo las sociedades occidentales han construido la figura del extraño. Una de las observaciones más destacadas de Ahmed es que el extraño no sólo se percibe como alguien opuesto a lo que una comunidad es (representa), sino también como un peligro (el stranger danger/peligro, extraño).

Para Ahmed, la conceptualización del extraño tiene consecuencias importantes sobre cómo se trata la violencia contra las mujeres. Según la teórica feminista, hay comunidades que asocian la violencia hacia las mujeres con esta figura. Esto no quiere decir que Ahmed insinúe que aquella comunidad sea violenta y cualquier forastero sea inherentemente no violento. Sino que, simplemente, la violencia hacia las mujeres pasa a ser vista como algo inherente en el extraño y, debido a la oposición anteriormente mencionada, como una excepción dentro de la comunidad.

Como resultado, los actos violentos perpetrados por hombres que pertenecen a la comunidad sobre las mujeres de aquella misma comunidad se tiende a ver como casos aislados. De hecho, Ahmed explica que estos hombres suelen pasar a ser representados como excepciones. En definitiva, como extraños.

En la vida real, el principio de stranger danger puede ayudar a explicar por qué la sociedad es más propensa a actuar y escandalizarse cuando las agresiones sexuales las comenten inmigrantes u hombres racializados (extraños), que no cuando las cometen hombres blancos –tal como muestra el hecho que, actualmente, el acoso sexual en la calle o en las fiestas populares sigue estando bastante normalizado.

170519_BL2

Perry y Celeste.

En Big Little Lies, el personaje de Perry Wright (Alexander Skarsgård), marido y maltratador de Celeste Wright (Nicole Kidman) y violador de Jane Chapman (Shailene Woodley) encarnaría la figura del stranger danger. En primer lugar, de todos los personajes masculinos de la serie, es el que más desconectado de la realidad familiar y comunitaria está, debido a sus viajes constantes. En segundo lugar, él es el responsable tanto del trauma de Celeste como de Jane, que son las tramas que tratan dos de las formas de violencia hacia las mujeres más explícitas: la agresión y la violación.

Con esta concentración de violencias -tan habituales en las sociedades occidentales- en un solo perpetrador, que está retratado como alguien ajeno a la comunidad donde vive, la serie se encarga de desligar la violencia que Perry ejerce de aquella otra red de violencias que influyen el resto de tramas, como por ejemplo la presión de Madeleine Mackenzie (Reese Whiterspoon) y Renata Klein (Laura Dern) para ser buenas madres, a pesar de partir de situaciones familiares diametralmente opuestas, donde sí que la serie deja claro que las convenciones sociales juegan un papel clave.

Ha habido series que han conseguido neutralizar el tropo del stranger danger. The Walking Dead es un ejemplo de ello: las manifestaciones más visibles de violencia hacia las mujeres suelen producirse dentro de las comunidades mismas, y son a menudo perpetradas por miembros con posiciones respetables, integradas o de poder dentro de las comunidades. En este sentido, la serie deja claro que, las ejerza quién las ejerza, estas violencias son malas para la persona y perjudiciales para el grupo, y suele mostrar la complicidad de la comunidad en su perpetuación.

2. Homosociabilidad

En el último capítulo de la primera temporada, la serie desvela que la persona asesinada es (sorpresa, sorpresa) Perry Wright. El hecho de que todas las protagonistas hayan participado en el homicidio, ya sea perpetrándolo para proteger a Celeste de la paliza que le estaba clavando su marido –el caso de Bonnie Carlson (Zoë Kravitz)–, como encubriéndolo –el resto de protagonistas– es lo que las acaba uniendo, a pesar de las relaciones complejas y a menudo conflictivas entre ellas.

Esta trama ya fue explorada durante la última temporada de Mujeres Desesperadas, donde las protagonistas encubren el asesinato del padrastro abusador de Gabrielle Solís (Eva Longoria) a manos del marido de Gabrielle, Carlos Solís (Ricardo Chavira). La diferencia principal con Big Little Lies es que las protagonistas de Mujeres Desesperadas ya eran amigas entre ellas, a pesar de que sus relaciones de amistad hubieran sufrido altibajos, y ya habían tejido alianzas de apoyo entre ellas con anterioridad.

A efectos prácticos, esta diferencia es fundamental: que las mujeres sean capaces de aliarse para hacer frente a las desigualdades y violencias que sufren no es ninguna novedad, la historia de las luchas feministas lo demuestra. Aun así, tal como señalan varias expertas, como Àngels Viladot o Sharon Bird, lo que facilita la perpetuación del poder masculino en la mayoría de ámbitos de la esfera pública es su habilidad para construir alianzas (homosociabilidad) que garanticen el control por parte de los hombres de estos ámbitos.

Así, pues, representar alianzas entre mujeres ante un enemigo común que, tal como sucede en Mujeres Desesperadas y Big Little Lies, es alguien percibido como externo al sistema de relaciones donde estas mujeres viven, es bastante limitado. La naturaleza de la alianza es reactiva, y no constructiva, como suelen ser las masculinas, y este hecho puede desviar la atención sobre aquellos impedimentos, en forma de roles de género o creencias, que evitan que las mujeres construyan alianzas que las ayuden a ocupar un espacio paritario junto con los hombres.

La imagen del texto es una captura de pantalla de la serie y la de portada es promocional y pertenece a la HBO.

Marta

Marta

Fundadora y editora de 'Zena'. Periodista especializada en género. Estudiante del Máster en Estudios de Género de la School of Oriental and African Studies de Londres. Beca Nativitat Yarza de Estudios Feministas.

Deja un comentario

Us de cookies

Aquest lloc web utilitza cookies perquè vostè tingui una millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment i l'acceptació de la nostra política de cookies TANCAR