Batidos, sangre y estereotipos: bienvenidos a Riverdale

Un grupo de productores y guionistas se reúne en las oficinas de la cadena CW.

Tienen una pizarra cubierta de posibles respuestas a una sola pregunta: ¿cómo adaptamos uno de los cómics más famosos de la historia de Estados Unidos, que ha seguido las vicisitudes amorosas de un grupo de adolescentes en el pueblo más normal del país durante décadas, para que llegue a los jóvenes de hoy en día?" Alguien se ilumina. "Tíos, tíos. Ya sé lo que nos falta." "¿Qué?", se preguntan todos. La persona en cuestión se pone una linterna encendida bajo la barbilla. "Asesinatos."

BuzzFeed

Archie Comics en 1942 / Fuente: BuzzFeed

Vaya Tele

Riverdale en 2017 / Fuente: VayaTele

Los personajes de Archie aparecieron por primera vez en las viñetas de Pep Comics en 1941 de la mano de Vic Bloom, Bob Montana y John L. Goldwater; al año siguiente pasaron a tener su propia serie, Archie Comics, que continuó hasta 2015. ¿No os suenan? Seguramente aquella canción infernal de "Sugar, honey honey, you are my candy giiiiiirl" sí; los culpables son los creadores de The Archie Show, la versión animada de los sesenta.

Durante estas más de siete décadas, las historietas contaron el eterno triángulo amoroso entre el indeciso Archie, su vecina Betty y la chica rica de ciudad, Veronica, pero también se expandieron con multitud de universos alternativos (como en Life with Archie, una visión más seria, o Afterlife with Archie, la versión con apocalipsis zombie) y hacia otras historias, como la de Josie and the Pussycats y Sabrina, the Teenage Witch (sí, esa Sabrina).

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¿Y por qué no? Afterlife with Archie, de Roberto Aguirre-Sacasa y Francesco Francavilla.

En 2015 se relanzó la serie principal bajo el título Archie -ya se sabe que nos gustan los reboots- con un guion pulido de Mark Waid y unas excelentes ilustraciones de Fiona Staples (Saga), a la que siguieron spin-offs sobre distintos personajes, todos ellos bastante normales en lo que a tramas-sobre-el-instituto se refiere.

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Archie, Jughead y el universo en el reboot de Archie.

Y entonces llegó la adaptación televisiva. creada por el responsable del cómic de los zombies. que podríamos describir como un cruce demoníaco entre Gossip Girl y Twin PeaksVoy a intentar explicarlo.

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Veronica, Betty, Josie, Jughead, Cheryl y Archie. / Fuente: Empire

La pequeña ciudad de Riverdale -ya sabéis, casitas en los suburbios, bar de batidos, nada que se parezca a un centro urbano- está conmocionada por la muerte del quarterback del instituto, Jason Bloom. Parece que su hermana gemela, Cheryl (Madelaine Petsch) sabe algo, mientras que Archie Andrews (K. J. Apa) estaba cerca del lugar del crimen, pero tiene sus motivos para no hablar con la policía -y además está ocupado intentando componer con Josie McCoy (Ashleigh Murray) y su banda, las Pussycats. El ex-mejor amigo de Archie, Jughead Jones (Cole Sprouse) intenta encontrarle sentido al asunto escribiendo una versión novelada de todo lo que está pasando. Así está el percal cuando Veronica Lodge (Camila Mendes), chica rica venida a menos, se muda a Riverdale con su madre. El primer día de instituto conoce a Betty Cooper (Lili Reinhart), vecina de Archie y clon de la Sandy del principio de Grease y a su amigo Kevin Keller (Casey Cott), el hijo del detective de la policía.

Esto son solo los primeros diez minutos: en los cuatro episodios que se han emitido hasta la fecha ha habido investigaciones policiales, peleas de bandas, corrupción, peleas de animadoras, momentos musicales, bailes de instituto, relaciones ilegales entre profesores y alumnos, giros forenses, confesiones, lágrimas y tiros. Dos tercios de los diálogos son referencias culturales más bien improbables; los adolescentes comparan sus propias vidas con las novelas de Truman Capote y nos dejan joyas como "Justin Gingerlake" o "Hashtag #RiverdaleStrong" (así, con todas las palabras) de las que aún me estoy recuperando. El estilo es tan cargado y artificial que solo cobra sentido si imaginas que los guionistas son aliens que nunca han oído a un adolescente real.

El tercio restante de los diálogos se corresponde a las distintas tramas, que intentan mezclar distintos géneros a la vez. Jughead cree estar en una película noir, Cheryl está en un videoclip de Lana del Rey, y Betty, pobrecilla, está atrapada en How to Get Away with Murder. La estética pop americana, con luces de neón, vestuario vintage, futbolistas, animadoras, y el periódico del instituto le da cierta coherencia, pero no disimula el hecho de que Riverdale está construido sobre clichés. Ojo, algunos clichés no son dañinos (los chungos de la banda son tan chungos que tienen un tatuaje que parece la marca oscura de los mortífagos), y se puede construir una buena historia mediante clichés si se da cierta subversión.

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¿Setenta años de triángulo amoroso se hacen cansinos? ¡Ponle asesinatos de fondo! / Fuente: IndieWire

Sin embargo, Riverdale cae en clichés casposos y especialmente homófobos. El personaje de Kevin Keller se plantea como el mejor amigo gay de Betty, y ya está. Ése es su papel, como si esto fuera el año 2002. Betty y Veronica -gasp- se dan un beso para llamar la atención de las animadoras, pero oye, no homo, que son amigas y ya, qué crees. Lo curioso del caso es que todos estos estereotipos se señalan y critican dentro de la serie ("los besos pseudo-lésbicos no sorprenden a nadie desde 1996"), pero aun así se incluyen, como si ser consciente de que haces algo mal te eximiera de juicio.

En los momentos en que se quiere dar consciencia feminista a la serie, la sutileza es la de un yunque cayendo sobre un personaje de los Looney Tunes. En un solo episodio se habla de slut shaming, de la dificultad que tienen las mujeres de color para hacerse oír, de la cultura de la violación y de la dicotomía entre vírgenes y putas. Todo esto sería fantástico, por supuesto, si se fuera algo más coherente. Sin embargo, la serie acaba de empezar y tiene espacio para mejorar -y por lo que se ha visto en el último capítulo, lo está haciendo. Todo apunta a que Kevin tendrá su propia trama más allá de ser un complemento de las chicas, que Josie y sus Pussycats van a aparecer más, y que Cheryl -que se autodefine como una "hermosa flor de invernadero"- seguirá estando allí para recordarnos que es mejor no tomárselo en serio.


Imagen principal: SpoilerTV.

Jana Baró

Jana Baró

Doctoranda en literatura inglesa de entreguerras. Investigando sobre historia, moda, fandom y comunidades lectoras.

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