Arrival: ¿Quién habla?

Arrival - La Llegada (dir. Denis Villeneuve, Incendies, Prisioneros) es una historia sobre el encuentro con lo desconocido, el tiempo y el lenguaje. Además, tiene extraterrestres. Aunque técnicamente es una película de alto presupuesto, no es un blockbuster de ciencia-ficción convencional. La trama es relativamente sencilla y pausada, y se permite entretenerse en los sonidos y las texturas de la ambientación y la fotografía; el vértigo del tercer acto lo crean la actuación de Amy Adams (The Fighter, La Gran Estafa Americana) y las emociones del espectador.

La Llegada es optimista sin el buenismo de Marte (dir. Ridley Scott) y juega con los alienígenas y la noción del tiempo sin lo ludicofestivo de Matadero Cinco (Kurt Vonnegut), pero es ante todo un drama. Basada en el cuento Story of Your Life de Ted Chiang que ganó un premio Nebula en 2000, la película difiere del texto original al aumentar el melodrama -al fin y al cabo, esto es Hollywood- y enfatizar menos los aspectos lingüísticos y la exploración del determinismo contra el libre albedrío. Sin embargo, ambas versiones se centran en cómo establecer la comunicación entre algo nuevo y un mundo que ya no se reconoce:

The familiar was far away, while the bizarre was close at hand. /Lo familiar estaba muy lejos, lo extraño estaba al alcance de la mano

El planteamiento es el siguiente: doce naves espaciales aparecen en distintos puntos del planeta sin razón aparente y causan una crisis mundial. Hay distintos intereses en la situación -militares, económicos, religiosos- pero toda reacción depende de la respuesta a una pregunta: ¿por qué han venido? El coronel a cargo de la zona acordonada (Forest Whitaker, El Último Rey de Escocia) elige a Louise Banks (Adams), una prestigiosa lingüista, para que sea la traductora de los recién llegados. La tensión narrativa viene de la posibilidad inminente de que algunos países abran fuego contra las naves, tal vez causando una guerra mundial.

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El máster de interpretación no te prepara para esto. (Fuente: Paramount Pictures)

Es difícil analizar la película sin destripar la trama completamente, pero merece la pena intentarlo por el complejo análisis feminista que puede crear. Vi Arrival con otra redactora de Zena; al salir, nos quedamos de pie en la calle durante demasiado tiempo intentando aclarar qué opinaba cada una. "Sí, pero..." (Lo siento, gente que quisiera pasar por la acera. Lo hicimos por amor al arte.)

Empecemos por lo simple, Introducción al Análisis Feminista; apenas hay dos personajes femeninos con nombre, así que el Test de Bechdel se supera al límite. Casi no hay una sola mujer de fondo en la mayoría de escenas; se puede justificar por el contexto militar, pero aun así se sujeta con pinzas. Sin embargo, el peso de la trama lo lleva casi por completo el personaje de Adams, la traductora Louise Banks, mientras que el resto de personajes apenas evolucionan. Es ella ante lo desconocido.

La Llegada es, ante todo, una película sobre dicotomías. Lo inteligible y lo ilegible, lo humano y lo grotesco, lo lineal y lo simultáneo, la paranoia y la investigación, las ciencias y las letras. El papel de Louise es erigirse como puente entre ambos lados: con la ayuda de un físico teórico (Jeremy Renner, En Tierra Hostil), que hace el papel de interés romántico a quien no dejan lucirse mucho que suele estar reservado para los personajes femeninos de la ciencia ficción, Louise descubre que los extraterrestres tienen una concepción del tiempo distinta, hecho que se refleja en su lenguaje. Para poder comunicarse, deberá cambiar su manera de percibir el mundo completamente.

Entre las múltiples dicotomías del pensamiento binario que la teoría feminista ha señalado una y otra vez encontramos hombre y mujer, mente y cuerpo, activo y pasivo, racional e irracional. Esta racionalidad implica el poder no sólo sobre la razón sino también sobre el lenguaje, y con éste el poder de definir a los demás, crear categorías, organizar el conocimiento y, por extensión, el mundo. En este caso, sin embargo, es Louise quien controla el lenguaje, quien toma la acción y quien consigue re-(¿des-?)ordenar el mundo; no lo hace renunciando a la emoción, sino con ella. Es viendo a los alienígenas recién llegados -venga, voy a decirlo: al Otro- cuerpo a cuerpo, mano a tentáculo, que consigue conectar con ellos.

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Si os parece que las imágenes se parecen es porque Louise sufre todo el rato. (Fuente: CinemaSiren)

Atención, que aquí llegan los spoilers.

La maternidad de Louise subyace la trama; no sólo la abre y la cierra, sino que influye sus elecciones a ráfagas. Se podría argumentar que metafóricamente Louise se convierte en una especie de madre redentora de la humanidad -estereotipo casposo donde los haya- pero eso sería negar las otras motivaciones del personaje: la curiosidad, el luto por su hija, la acción a medio camino entre racionalidad y desesperación. Por mucho que técnicamente la maternidad sea lo que la lleve a resolver el enigma alienígena y así evitar una guerra mundial, en ningún momento se habla de Elegidos ni hay un embarazo místico, situación que se da cuando la concepción o el embarazo se ven alterados por un Agente Sobrenatural (tm), hecho que quita toda agencia y poder de decisión sobre el propio cuerpo a la embarazada.

Habrá quienes prefieran la especulación filosófica del cuento original, los que den la bienvenida a un mensaje de cercanía y apertura como el de la película en los tiempos que corren, los que estén hartos de ver a mujeres que protegen a la humanidad por instinto maternal, los que hubieran preferido una crítica al capitalismo militarizado que realmente lo cuestionara, los que hubieran querido ver las consecuencias de la tal llegada y los que, ante una trama que juega con el tiempo y la perspectiva, se sientan atrapados en un juego en los que los productores conocen las normas pero la audiencia no. Para los que hayan disfrutado de La Llegada en la medida que sea, buenas noticias: Denis Villeneuve está al mando de Blade Runner 2049, que se estrenará el otoño que viene.


Imagen principal: ComingSoon

Jana Baró

Jana Baró

Doctoranda en literatura inglesa de entreguerras. Investigando sobre historia, moda, fandom y comunidades lectoras.

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