Anuncios de mierda: Campaña 'Menores sin alcohol'

Hace unos días circularon por Twitter imágenes de la campaña del Ministerio de salud, servicios sociales e igualdad para concienciar a los padres y jóvenes sobre la peligrosidad del consumo de alcohol en menores. Uno de los carteles leía:

“El 68,2% de los menores de edad han consumido alcohol en el último mes. Tras su consumo, se constata un mayor número de relaciones sexuales sin protección o no consentidas. Pero tranquila, tu hija seguro que no bebe ¿verdad?.”

tuit

Al mismo tiempo que se difundía el cartel, que después del alud de críticas el Ministerio ha retirado, se juzgaba a los cinco jóvenes conocidos como “La Manada” por violar a una chica de dieciocho años durante los San Fermines.

Después de leer multitud de comentarios, tuits y escuchar diversos debates, quiero abrir la caja de recuerdos, propios y ajenos, para dejar ciertas cosas claras. No escribo nombres para preservar la intimidad de los recuerdos prestados.

Recuerdo que caminaba por la calle y me crucé con un hombre, consideré cambiar de acera pero desistí, pensando que ya estaba bien de miedos. Al pasar al lado del señor, me cogió del brazo y me tocó los genitales. Pude deshacerme de él y corrí tan rápido como pude hacia casa.

Recuerdo que saliendo con un amigo de fiesta, sin yo beber nada ya que me estaba medicando, mientras estaba hablando con él me intentó dar un beso, me aparté y el chico insistió, finalmente fui hacia los lavabos y el chico desistió.

Recuerdo que caminando por mi pueblo un hombre empezó a perseguirme, corrí tanto como pude pero consiguió entrar en el portal donde vivía y me persiguió por la escalera hasta que, finalmente, entró en mi piso. Mis gritos alertaron a mi madre, que vivía en el piso de arriba, bajó rápidamente e hizo huir al hombre que ya me había tirado al suelo.

Recuerdo que después de una fiesta en la casa donde vivía fui a dormir a mi habitación. Estaba demasiado borracha para estar de pie y quería descansar. Un chico que conocía entró en la habitación, se estiró a mi lado y me empezó manosear. Yo no dije nada, medio paralizada, medio inconsciente y mareada. El chico al cabo de un rato de tocarme se fue.

Recuerdo que estaba en casa de un amigo tomando MDMA, él me puso algo en la bebida, perdí la conciencia y me levanté en su cama mientras él me daba besos. Me levanté para intentar marcharme, él cerró la puerta con llave y me empezó a insultar, diciendo que no me dejaría salir. Le amenacé diciendo que saldría al balcón y empezaría a gritar, finalmente me abrió la puerta. Yo tenía 19 años, él tenía 40.

Recuerdo que durante una fiesta de Erasmus me emborraché, un chico con el que tonteaba me dio un beso, entonces lo aparté y le dije que no quería nada con él (aparte de bailar). Al final de la noche, yo no me encontraba bien, él me cogió en brazos y me tiró en su cama. Yo estaba demasiado borracha como para reaccionar y muy mareada, el chico se puso encima de mí y me empezó a intentar besar y tocar, intentó quitarme las medias pero saqué fuerzas de donde pude y se lo impedí.

Recuerdo estar delante de un profesor universitario. Recuerdo que el profesor decía como se debía "controlar" cuando alumnas jóvenes se acercaban a él y llenas de admiración iniciaban conversación, como ellas eran una tentación y un peligro constante.

Recuerdo que después de una fiesta universitaria conocí un chico, era turista y no tenía donde dormir, lo traje a casa y le indiqué donde dormiría (dormíamos en camas separadas). Durante toda la noche estuvo intentando entrar en mi cama, cada vez que lo hacía me negaba, le decía que se fuera o me iba yo, pero él persistió durante toda la noche. Yo me sentía paralizada de miedo y sólo deseaba que se hiciera de día.

Recuerdo como un chico con el que estaba, activista de izquierdas, leía mis whatsapps y mis emails, y se enfadaba cuando no quería tener sexo con él.A sus amigos les decía que nunca le había pasado con otras chicas,
solo conmigo.

 

NO ES CULPA DEL ALCOHOL.

NO ES CULPA DE LA CLASE SOCIAL.

NO ES CULPA DE LAS DROGAS.

NO ES CULPA DE LA ROPA.

NO ES CULPA DEL COLOR POLÍTICO.

NO ES CULPA DE LA EDAD.

Algunos de estos recuerdos son míos, otros son de amigas o de familia y llevo muchos más encima. Todas los llevamos, vivencias comunes, experiencias normalizadas. No importa si íbamos borrachas, serenas, vestidas como una monja o como una puta, el peligro siempre ha estado, el peligro lo hemos vivido. Es culpa de éstos hombres, los que nos han hecho cosas cuando nosotras no queríamos o no podíamos dar consentimiento, los que nos han paralizado de miedo, los que se han aprovechado de momentos de indefensión. Es culpa de la sociedad patriarcal que nos educa y nos cría en la desigualdad, en la objetificación y la violencia. Basta de responsabilizar a las víctimas, ya basta de sacudirse la culpa.

Pero tranquilos, que seguro que esto no ocurre tan a menudo, ¿Verdad?


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Nora Soler

Nora Soler

Diseñadora especializada en comunicación interactiva. Ilustra y escribe para Zena.

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