'13 Reasons Why': una sociedad de acosadores

Jane es una puta. Megan es una furcia. Chúpamela. Guarra. Vivimos en una sociedad que normaliza esta clase de actitudes.

Mensajes aparentemente inofensivos en las puertas de los lavabos pueden llegar a desencadenar situaciones que aún no queremos ver como problemas reales o nos negamos a aceptar que son una realidad más común para muchas personas de lo que realmente se cree. Quizás ese inofensivo mensaje le cambió la vida a Megan o estigmatizó por completo a Jane.

Este es el caso de Hannah Baker, protagonista de 13 Reasons Why, que se ha convertido en una de las series más populares del momento. Este nuevo drama juvenil, basado en la novela homónima de Jay Asher, puede parecer el típico culebrón adolescente americano. Nada más lejos de la realidad, 13 Reasons Why afronta las situaciones mencionadas previamente y sus consecuencias  de la manera más directa posible, hasta el punto de poder llegar a convertirse en incómodas para el espectador o ser considerada una serie para mayores de 18 años en países como Nueva Zelanda.

Fotograma de la serie

Fotograma de la serie

La serie narra la historia de Hannah Baker una adolescente de 17 años que decide suicidarse, pero que antes de acabar con su vida graba unas cintas explicando las trece razones por las cuales ha tomado esa decisión. Sus motivos van des de acoso escolar a problemas familiares. No obstante los detonantes son las cosas más simples, un rumor, una foto y una lista.

Son solo palabras

Como los involucrados en la historia de Hannah dicen, son solo palabras. Ella se lo tomó demasiado en serio y exageró la situación. Todo empieza cuando Hannah decide salir con un chico del instituto, este le hace una foto que puede ser mal interpretada y hace correr el rumor de que pasó algo más que el simple beso que se dieron.  Esto, por supuesto, crea un estigma en la protagonista y a partir de ese momento se la considera como la chica fácil.

Este incidente va seguido de una lista creada por otro de sus  compañeros de clase. Una lista dividida en dos partes: chicas molonas y no molonas. Dejando de lado el hecho de que se está clasificando sin motivo a alguno y nada más que por diversión a un grupo de personas, en particular mujeres, lo peor es el criterio que sigue la lista, que es, como no, el físico. Las chicas no son clasificadas por su inteligencia, por sus capacidades atléticas o por el simple hecho de ser buenas ciudadanas. Lo que importa son sus atributos. ¿Tiene buen culo? Es molona. ¿Labios demasiados finos? A la columna de las no molonas. Lo que parece una simple tontería de adolescentes es una muestra más de cómo se cosifica a la mujer y cómo la sociedad lo ve como algo inofensivo. Esta tontería de adolescentes una vez más hace que se vea a Hannah como la facilona, afectando sus relaciones sociales, perdiendo amigos y haciéndola sentir como un objeto. Además hace creer a sus compañeros que tienen derecho a tratarla de cierta manera acorde con ese título de chica fácil que la lista le ha hecho ganar.

Imagen de Netflix

Hannah Baker  (Imagen de Netflix)

Después de estos aparentemente inofensivos incidentes Hannah lidia con acosos que son pasados por alto y que finalmente desembocan en una violación. “Hannah lo estaba buscando”, esas son las palabras que utiliza su agresor para excusarse. Cuando ella intenta contar lo que le ha pasado buscando ayuda en el consejero del instituto, la primera pregunta que este le hace es: ¿Decidiste hacer algo y ahora te arrepientes de ello? ¿Pero ya le dijiste que no? Una vez más la sociedad no está preparada para afrontar ciertas realidades o se niega a hacerlo y Hannah no consigue expresar con claridad lo que sucedió.

Hay que tener en cuenta que es una adolescente, con las dificultadas que eso ya conlleva más los problemas que ya ha tenido. El consejero no es capaz de ver que Hannah tiene un problema grave más allá de la violación y la solución que le da es que siga con su vida, que la persona que la violó se irá en unos meses del colegio y ya no le volverá a ver, pero ¿qué hay de las secuelas? ¿También se irán a los seis meses, como el agresor? Hannah no es la única víctima de violación en la serie y al igual que la protagonista tiene problemas para aceptarlo y contarlo, ya que en esta clase de situaciones se juzgará más y se le harán más preguntas a la víctima que al agresor.

Una sociedad de acosadores

Como la misma protagonista dice, “somos una sociedad de acosadores. Todos miramos”. Las redes sociales nos hacen creer que son reflejos de verdades absolutas e incitan a querer saber más. Son también las redes sociales las que incrementan los problemas de Hannah, una simple fotografía es difundida a un gran número de personas y de manera más rápida. Todo el mundo lo cree y nadie lo cuestiona,  pero sí se creen con derecho a expresar su opinión y comentar sobre ello.

Es interesante el contraste entre estos medios y el medio que Hannah utiliza para dar a conocer los motivos de su suicidio, cintas de cassette. Nadie va a poder comentar, ni expresar su opinión de forma inmediata, nadie va a poder escribir un comentario intentando justificar su inocencia. Lo único que pueden hacer es escuchar, ignorar y/o ocultar las grabaciones.

Fotograma de la serie

Fotograma de la serie

La historia de Hannah es un claro ejemplo de efecto mariposa, de cómo el rumor más absurdo puede desembocar en terribles consecuencias. Como ciertos comentarios pueden crear una percepción errónea de una persona, haciendo que esta los crea y haciendo que los de su alrededor lo crean también hasta llegar al punto de aislarla, un hecho que empeora la situación.

La serie hace también hincapié en esos problemas que la sociedad aun no considera como tales y que en su mayoría afectan a mujeres. Referencias al físico, acoso de cualquier tipo, ya sea verbal o simplemente alguien que pasa y roza su mano contra tu cuerpo. Son problemas reales y son situaciones, como muestra la historia que derivan a otra clase de problemas todavía más serios. El hecho de que no se los considere así  hace que se tenga miedo a hablar de ellos y que la persona que los sufre no le dé la importancia que realmente merecen.

Imagen de portada: Netflix.

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